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domingo, 15 de noviembre de 2009

Un Tiro en la Noche y Moon

THE MAN WHO SHOT LIBERTY VALANCE (Un Tiro en la Noche-1962) de John Ford
MOON (Moon-2009) de Duncan Jones



En el Lejano Oeste donde se cocinaría el estofado del siglo veinte –y como pinta, por tiempo indefinido- es donde transcurre nuestra primer historia.

El senador Stoddard (James Stewart)
y una diligencia: lo nuevo y lo viejo
Un pueblo alejado ya de aquellos tiempos en que la violencia signaba los cursos de las cosas y de las vidas (no como los tiempos que le sucedieron que ya se pasan de aburridos y previsibles), es visitado por un hijo pródigo, el senador Stoddard y su esposa. La visita responde al fallecimiento de un amigo de tiempos memorables.

Ante la insistencia de la prensa local, el senador rescatará del torpe olvido la memoria del amigo que estaban velando a quien –justo es decirlo- ese mismo pueblo le debía más que al propio George Washington: un hombre –por entonces- cincuentón, robusto, temible y respetable, algo torpe con las mujeres pero envidiable a la hora de los disparos; hablamos de Tom Doniphon.

En el principio... el novel abogado Stoddard sale hacia el oeste en pos del sueño americano. Lleva solo su traje y lo que le quepa en los bolsillos. A poco de iniciada su travesía, la diligencia es interceptada por un grupo de forajidos liderados por Liberty Valance.

La historia nos muestra que luego de un quijotesco altercado entre Stoddard y Valance, Stoddard quedaría como nuestro Amigo Manchego; herido... pero nunca muerto. Al llegar al pueblo, la joven posadera Hallie -futura señora Stoddard-, curaría sus dolencias dejando un cuerpo restablecido y un corazón derrumbado por la flecha embebida de nuestro querido Cupido.


Energía solar atrapada en rocas lunares. Helio 3, toda la energía necesaria para mantener en pie un planeta que ya daba muestras de cansancio.

Sam Bell, 3 años
de toda una vida
La base minera lunar Sarang cuenta con 4 cosechadoras de tremenda capacidad de trabajo y acopio. Cuenta también con un ordenador inteligente, Gerty, quien es cerebro y motor de la base y de las instalaciones y acompañante del único astronauta y ser humano a cargo, Sam Bell, 30 años, cuyo contrato estaba a solo dos semanas de perfeccionarse. Su regreso a Tierra era más que inminente.

Su comunicación con la empresa concesionaria así como con Tess, su bella esposa, estuvieron a lo largo de esos 3 años signadas por demoras debido a daños irreparables que sufriera la conexión Tierra / Luna que obligara a retransmitir los mensajes vía Júpiter. Mayúsculo problema, al que Sam terminaría por adaptarse no teniendo más remedio ni mejor decisión por tomar.

Además, en apenas dos semanas podría dar y recibir todos los mensajes en vivo y en directo sin limitación alguna más que las que imponga su propio deseo.

Junto con la excitación provocada por semejante cuadro, Sam comenzaba a dar muestras de agotamiento, agravadas por sangrados inexplicables, magulladuras y una absurda irritación impropia en quien está al volver luego de tan larga ausencia. Pero -a pesar de ser hombre observador y obsesivo- nada de esto alcanza para distraerlo. Su vuelta... lo demás son niñerías.

Con las horas se van sumando problemas estomacales, y una extraña aparición fantasmagórica que le ocasionara una grave quemadura en su mano derecha. Y así, sin razón aparente, Sam sería alcanzado por la fatalidad: pasando revista a las cosechadoras, volcará en su vehículo lunar, sufriendo agonía y muerte en la más absoluta soledad.


Liberty Valance, mucho más
que solo un tipo de cuidado
Pero Valance era hombre de aquerenciarse rápido, y ése pueblo en vías de prosperidad volvería a juntarlos. Solo que ahora, Stoddard luchaba por algo más que un sueño. Lo hacía por establecer el imperio del derecho y la justicia entre tanta violencia, inspirado y sostenido en su amor por Hallie.

Doniphon era de los últimos de aquella especie de seres que de haberse dedicado al mal hubieran dominado el mundo pero que gracias a Dios volcaran su talento a preservar los intereses de los más débiles y a hacer el bien.


Sam Bell despierta en la enfermería de la base. Amnésico, dolorido, y bajo la atenta mirada de Gerty quien lo recibe con la amabilidad de un amigo, instándole a guardar estricto reposo hasta reponerse de su accidente.

Pero Sam ya no es dócil, y al levantarse de la enfermería, presencia algo que lo turbaría: Gerty está hablando con base terrestre en directo. Turbado y todo, decide volver a su cuarto. Ahora. Sam da muestras de fotofobia.

Bastante más nervioso que lo acostumbrado, Sam responde bien a todos los tests de rehabilitación a que lo sometiera su amigo Gerty. El accidente pareciera que le sienta de maravillas. Ni magulladuras ni jaquecas: puro nervio, ansiedad... puro vigor. Pero un extraño sueño, sumado a una curiosa necesidad por reconocer el exterior, lleva a Sam a querer apurar los tiempos de su rehabilitación. Y tras un entuerto ocasionado por él mismo, Gerty accede, y Sam sube al vehículo muleto (el otro estaba destrozado junto a la cosechadora) y sale al espacio lunar exterior, a buscar... algo.

Parte en dirección a la cosechadora, encuentra el vehículo, traspone la escotilla y al entrar, encuentra atascado e inerte... un cuerpo: el suyo propio. Lo rescatará del montón de fierros y lo llevará consternado hacia la base.


Lo sorprendente es que Tom Doniphon de algún modo, logra captar en aquellos juegos afeminados que propone el derecho algo que puede llevar aún más lejos las cosas que la mera puja entre los más osados. Lo intuye, pero lo desdeña debido a que él también está prendado de los amores de Hallie... las grandes razones suelen ir de la mano de los pequeños egoísmos.


Ya en enfermería, un Sam amoratado y dañado desde donde se lo mire termina por despertar, para encontrar a su lado…a Sam.

Llega de tierra comunicación... para Sam. Es Tess, augurándole éxitos en su patriótica misión trienal. El amor acompañando la gesta. Sam era hombre a la medida de estas lides. Sam se emociona, mientras Sam se levanta de la camilla de la enfermería.

Y así, con Sam recuperado, será inevitable que ambos se crucen, así como que Gerty se vea sometido a preguntas de todo tipo.

El flamante Sam, es vital, nervioso, con rasgos de agresividad -siempre controlada- en su temperamento, y con poca motricidad fina, lo que le lleva a volcarse cosas o a mostrar torpeza en faenas sencillas. El otro, el veterano, lastimado desde donde se lo mire, da siempre muestras de complacencia, cediendo ante cualquier tipo de cuestiones, con extrema habilidad en el mundo del modelismo así como del cuidado de plantas. Se reconocen, se temen, no se hablan... pero el uno no puede explicarse ni someramente la realidad del otro. Se necesitan.

Doniphon y Stoddard son las dos caras de la moneda norteamericana. Valance es la tercera. El uno, representa la virilidad exigida por las circunstancias, el desprecio por lo material y por lo frívolo, un innato afán por proteger al débil y la picardía suficiente para sazonar un carácter torneado para dificultades extremas. El otro, es lo que “se debe ser”: es la imposición de lo conceptual por sobre la anarquía y amorfismo del presente. Es el ideal. Su carácter, menos seductor que el de Tom, no cede ni un centímetro en cuanto a respeto y hasta admiración. Y Valance es el obstáculo firme, que da terreno de preparación tanto para Leyes como para Hombres.

El Hombre, Luna, Tierra,
tres vértices de una celda
Las cosechadoras allá fuera siguen cosechando, pero Sam y Sam tienen las salidas clausuradas. No hay modo de evitarse.

El Sam vigoroso, ante un modesto peón del otro Sam, saca un alfil: “Hablar con un Clon me resulta traumático”. “Yo no soy un clon” responde Sam. “Tu eres el clon”, responde con un caballo. “OK. No eres un clon” retrocede el vigoroso, volviendo su alfil a posición inicial.

Gerty llama, hay mensaje de la Tierra. Avisan desde base que la nave de rescate se adelantó y que está al caer en unas pocas horas. “Gerty” pregunta sin tamizar Sam, el que se derrumba por dentro y está a horas de su viaje de regreso“¿Soy yo un clon?” “¿Tienes hambre?” responde Gerty, con su habitual cortesía.

Ya casi no quedan piezas por mover cuando el Sam bisoño termina por descubrir el mate... en tres jugadas.

Ambos... son clones; sólo que el viejo Sam –dolorosamente anoticiado- no quiere ni por asomo turbar su fantasía de “presto regreso a Tierra” con disquisiciones de índole filosóficas. Estamos realmente en presencia... de la cara oculta de la Luna.

Tres patas de una mesa.

La Violencia, que obliga a replantearse caminos elegidos, a estar alertas, a la búsqueda constante de alternativas y de involucrar a la gente.

El Derecho, regla humana pero alcanzable, fácil de defender pero difícil de imponer en ese estado de cosas y gentes... el único modo de generar algo parecido a la igualdad.

La Autoridad y su hijo el orden, madre e hijo sañudos y mañosos como la Violencia, que solo logran alcanzar imponerse en ciertos pueblos cuando el derecho y unos pocos seres se combinan, se entrelazan, de modo mágico... como un vals... o como hacer el amor.

A estos elementos podemos sumarle sin margen de equivocación todos los condimentos que Dios quiera aportarle para tornarlo más desafiante y atractivo: el azar o la buena o mala estrella, el amor impensado, la vida, la muerte.

El senador y la señora Stoddard volverán a Washington habiendo rendido sus honores al viejo amigo. Si uno es justo con todos ellos, también con Valance, no podrá negar la mano de Dios detrás de tantos asuntos... ”nunca duerme” al decir del Corán... ¡qué nervioso que debe de andar el Hombre!


Ambos Sam compartían mujer e hija, meros implantes de memoria del Sam Bell original. Pero ahora... ”ahora lo sabés”.

¿Qué ocurrirá cuando la nave de rescate llegue a la Luna? ¿Matarán a ambos clones y despertarán a un tercero libre de conflicto existencial alguno?

Gerty lo graba todo. Todo sirve. Por un capricho del absurdo recordamos a Aristóteles: “En cierto modo, todo lo que existe, se encuentra dentro del alma humana”.

(Dedicado a mi querido amigo Darío Lavia. Escrito en el mismo tren a Washington que lleva al senador Stoddard y señora).

Patricio Flores

domingo, 27 de septiembre de 2009

Morir Matando y Enemigo Público Nº 1

LE DOULOS (Esp: El Confidente/Arg: Morir Matando-1962) de Jean-Pierre Melville
THE WHOLE TOWN'S TALKING (Esp: Pasaporte a la Fama/Arg: Enemigo Público Nº 1-1935) de John Ford

Serge Reggiani, en aprietosPor una confusión, preso
Un criminal (Serge Reggiani) que mata a su compinche (René Lefèvre) porque este lo miró torcido, es injustamente encarcelado por el robo de joyas de la calle Mozart. Un "confidente" o soplón de la policía (Jean-Paul Belmondo) indaga con sus conocimientos del hampa, urdiendo el asesinato de dos "reductores" (Michel Piccoli y Jacques De Leon), en cuyo poder planea que se encuentren las joyas. En tanto el inspector de turno (Jean Desailly) rápidamente pone en jaque al confidente en pos de acelerar los tiempos y resolver el caso (una constante del cine de Melville es la premisa de que la policía inicia sus pesquisas a través de la figura del soplón). En la prisión, el criminal, convencido de que el soplón lo entregó, promete el botín a un pesado (Carl Studer) con la condición que liquide al supuesto traidor. Ya en libertad, se convence de su equivocación y corre para evitar que el sicario cumpla su contrato.

Por otra confusión, preso
El tímido empleaducho Arthur Ferguson Jones (Edward G. Robinson), de desempeño ejemplar durante años, está por obtener un aumento de sueldo, sino fuera porque acaba de llegar tarde por primera vez en su vida. En tanto el temible "Killer" Mannion (nuevamente Robinson) es tapa de los diarios debido a su espectacular fuga del presidio. La joven Clark (excepcional Jean Arthur), compañera de trabajo de Jones, nota el parecido y comienza a hacer chistes al respecto. El chiste pasará a ser una terrible realidad, cuando Jones es arrestado por la policía que lo confunde con el gángster prófugo. En la jefatura Jones sufre toda clase de atropellos, interrogatorios y vapuleos, hasta que es su propio jefe de planta (Etienne Girardot) que aclara su identidad. Se plantea entonces el interrogante de como dejar en libertad a Jones y evitar que vuelva a caer preso víctima de una nueva confusión. Al Fiscal (Arthur Byron) se le ocurre la idea de darle un pasaporte personal que le permita aclarar su identidad ante potenciales requerimientos de las autoridades. Al regresar a casa esa noche se topa (¿con quién otro?) con el inquietante Killer Mannion, que lo espera para obtener ese pasaporte y poder salir por las noches para realizar algunos "trabajitos".


Suspiren chicas, suspiren. Jean-Paul Belmondo...
Enlace
Desde ya que enlazar dos policiales, uno serio y otro cómico, que comparten similitudes no tiene mayor mérito. Cualquier orangután podría plantear que en ambas películas hay criminales que van a prisión por causas menores al principial delito cometido. Sin embargo, optamos por enlazar estos dos filmes por la constante que ofrecen que es, según el dicho de un amigo, la siguiente: "llueve sopa y tengo un tenedor". Y veamos algunos ejemplos extraídos de las respectivas tramas que sufren no solo los protagonistas sino los personajes secundarios:
- Belmondo, compinche de Reggiani, coopera para que éste asalte una casa junto a su secuaz. El asalto sale mal y la policía está esperando a los delincuentes. A pesar que la sospecha recae en Belmondo, quien delató ese golpe habría sido la novia de Reggiani.
- Una vez que Reggiani, se convence de que Belmondo no lo ha traicionado, trata de llegar a la casa de éste para avisarle al hampón que no lo mate. Ni bien abre la puerta, recibe un disparo fulminante.
Blue Washington, portero del banco,
y Edward G. Robinson como Arthur Ferguson Jones
- El dueño de la compañía donde trabaja Robinson ordena subirle el sueldo al empleado que no tenga una sola falta o llegada tarde, así como también ordena despedir al próximo que entre después de horario. Ese mismo día, Robinson se queda dormido y llega tarde, haciéndose merecedor del aumento, pero siendo este inválido en el caso de ser despedido.
- Atrayendo la atención de la prensa, un periódico otorga una columna para que Robinson escriba su visión del caso de Killer Mannion. Víctima del manejo editorial, se imprimen cosas como "Mannion falsa alarma", y "es un cobarde que solo tiene valor con un arma en mano". Al llegar ese día a su casa el que se pone a leer interesado el periódico es el temible Killer Mannion.
Bueno, sin ser exaustivos creemos que la idea se entiende. Los personajes proponen alternativas y planes, habiéndose preparado para una o dos contingencias, la suerte les opone una situación completamente opuesta a lo deseado o previsto. Cualquiera que tenga una vida concluirá que es lo que también sucede en la vida real y que el arte consiste en resolver los obstáculos de la manera más satisfactoria en el menor plazo, teniendo como premisa que un problema que no tiene solución no es un problema. Estoy de acuerdo, pero permítaseme agregar que este tipo de enredos solo pueden surgir de la mente retorcida de guionistas como, en el caso de las dos películas previas, Jean-Pierre Melville y Elisabeth Rappeneau o Robert Riskin y Jo Swerling, respectivamente. Ahora bien, ¿quién guionará estos enredos tan cinematográficos en la vida real?

Darío Lavia

Dedicado a la beldad de Jean Arthur

domingo, 29 de marzo de 2009

El Fugitivo y La Última Tentación de Cristo

THE FUGITIVE (El Fugitivo-1947) de John Ford
THE LAST TEMPTATION OF CHRIST (La Última Tentación de Cristo-1988) de Martin Scorsese

Un drama bíblico en un país revolucionario
Una aldea latinoamericana de un país imaginario: un harapiento sacerdote (Henry Fonda) es descubierto por la atractiva María Dolores (Dolores Del Río) en una iglesia abandonada. El cura confiesa a la mujer que se ha ocultado debido a que es fugitivo de las autoridades que siguen la orden gubernamental de liquidar todo vestigio de religión del pueblo. María Dolores accede a cobijarlo en su casa pero le pide que bautice a todos los niños del pueblo. También aparece el Teniente de policía (Pedro Armendáriz) que amenaza con fusilar a un aldeano inocente si el fugitivo no se presenta. Por último, ingresa en este cuadro un vagabundo abyecto (J. Carrol Naish), que se ofrece conducir al sacerdote a salvo, a la frontera, pero que solo tiene como meta cobrar la recompensa por su cabeza. Entre estos personajes se desarrollará todo un conflicto de características místicas, que incluirán secuencias tensas (la confrontación entre el Teniente y el sacerdote), tragicómicas (el sacerdote perdiendo su vino a manos del gobernador y su extravagante primo), simbólicas (la danza de María ante el Teniente), todas rodeadas de un extraño halo de emotividad, inusual en todo aspecto. Como resultado, el Sacerdote es atrapado por el Teniente y condenado al pelotón de fusilamiento.

Un drama revolucionario en un país bíblico
Jesús (Willem Dafoe) es ante todo, un carpintero judío que construye cruces para los romanos. Luego que Jesús tiene sus primeras experiencias místicas en el desierto su amigo Judas (Harvey Keitel), que en un principio tenía orden de matarlo, termina convirtiéndose en su primer discípulo. La historia del Evangelio está contada con prolijidad y respetando la iconografía tradicional, destacándose del conjunto el vigor de ciertos personajes: Judas, María Magdalena (Barbara Hershey) de quien se insinúa una vieja historia de amor contrariado con Jesús, Saulo (Harry Dean Stanton) a quien vemos asesinando a Lázaro para silenciar toda evidencia de que Jesús era el Mesías (más tarde Saulo se convertiría al cristianismo haciéndose llamar Pablo). Y como broche de oro tenemos la última tentación del Diablo sobre Jesús, en su momento de mayor dolor y duda sobre su real naturaleza, sobre si era Dios su Padre o en realidad era un hombre común que se había sacrificado en la cruz, por una causa perdida. Esta tentación se manifiesta en la forma de un ángel, que salva a Jesús de morir, y le proporciona la felicidad humana, uniéndose en matrimonio con María Magdalena y teniendo una gran familia con muchos hijos. La especulación está mostrada en una excepcional elipsis que da un giro completo, en una conclusión, si bien previsible, pero aún novedosa.

Enlace
Inspirada en "El Poder y la Gloria", novela de Graham Greene (1904-1991), El Fugitivo encendió las iras de la colectividad mexicana (que intentó boicotear el estreno) a pesar que claramente se indica que el país donde su trama ocurre no es México (1). Por su parte, La Última Tentación..., a su vez basada en la novela de Nikos Kazantzákis (1885-1957), también generó revuelos y boicots pero por parte de la grey católica, que consideró insultante la idea de un Jesús viviendo su vida como hombre (a pesar que, según se discurre del argumento, fuese una vida paralela que solo ocurre en la imaginación) (2).

No vamos a hacer hincapie en el hecho de provocar enojo y rechazo en colectividades o segmentos del público (ya que utilizaremos ese enlace en un próximo díptico), pero si queremos señalar las claras similitudes entre los personajes de Henry Fonda y Willem Dafoe en el aspecto de que, llamados a un destino de muerte y gloria, ambos tienen el mismo solaz de paz y salud antes de encarar un final violento que les servirá como justificativo de sus vidas.

¿Qué pasaría si Jesús volviese a vivir? La mitad no lo reconocería como Mesías y lo volvería a crucificar. Pero aquellos que lo reconociesen como tal, también lo terminarían crucificando ante cualquier intento de alejanrse mínimamente de los estrictos principios que la Religión enfatizó durante dos milenios. Por su parte, un cura que se interna en un país donde la religión es un delito, para satisfacer las necesidades espirituales de cientos de fieles, es candidato ideal para el martirio. En pleno siglo XX la idea del mártir es mayormente un elemento útil para quienes viven de enarbolar banderas de ideologías, religiones o propagandas. De ahí que para justificar un martirio, ninguno de los dos personajes (ni Jesús ni el sacerdote) piensan en otra cosa que no sea ellos mismos: ¿Serán capaces de afrontar el desafío de encontrar un sentido a sus existencias -poco antes huecas o insatisfactorias- y regresar para dar una lección de vida muriendo por sus ideas o credos?

La muerte de Jesús trae aparejada automáticamente la difusión de su mensaje (vía los apóstoles) y la muerte del sacerdote fugitivo genera la llegada de un nuevo sacerdote (Mel Ferrer). ¿Hasta cuándo las fuerzas de la represión van a ignorar que matar inocentes genera mártires? ¿Y hasta cuándo las fuerzas insurgentes van a seguir sirviéndose de mártires para imponer sus premisas? Lamento no poder responder, pero es que está por comenzar la misa. Felices Pascuas.

Darío Lavia

Dedicado a los "Judas" J. Carrol Naish y Harvey Keitel

Notas



1: Bueno, al decir verdad la visión en pantalla de Pedro Armendáriz y Dolores del Río precisamente no sugiere otra cosa.
2: Dicha grey tendría su revancha con el polémico filme de Mel Gibson THE PASION OF CHRIST (La Pasión de Cristo-2004).

martes, 27 de mayo de 2008

La Patrulla Perdida y La Niebla

THE LOST PATROL (La Patrulla Perdida-1934) de John Ford
THE MIST (La Niebla-2007) de Frank Darabont

J.M. Kerrigan, Victor McLaglen, Reginald Denny y Boris Karloff
tratan de detener a un enemigo que no ven

Sitiados en un oasis
1ra. Guerra Mundial: Una patrulla del Real Ejército Británico cruza el pedregoso desierto mesopotámico hasta que una bala árabe impacta en el oficial a cargo, dejando acéfala la unidad. El sargento (Victor McLaglen) se hace cargo junto con el cabo (Brandon Hurst), pero ninguno de los dos sabe el destino ni el objetivo de esa misión. Bajo la premisa de que marchar hacia el norte les conducirá hacia la brigada, el grupo llega a un oasis en el que sientan reales sin mucho ánimo de continuar la marcha. Los invisibles enemigos están cerca, y el Sargento ordena a un joven soldado (Douglas Walton) que haga la guardia esa noche. Al amanecer los caballos han sido robados y el joven yace muerto. A partir de ahí, la situación se convierte en un juego de gato y ratón, cayendo los ratones uno por uno bajo las certeras balas de un gato nunca visto. A medida que los nervios van horadando la cordura de los resistentes, un soldado (Boris Karloff), que ya había dado muestras de sensibilidad religiosa, trata de precaver a sus compañeros: Arrepentimiento ante el Juicio Final. Una leve esperanza constituída en un aeroplano que aterriza a unos médanos de distancia, se troncha cuando su piloto (Howard Wilson) cae muerto de otro balazo. Pero es ese aparato el que, incendiado adrede por el Sargento y su último subordinado vivo (Wallace Ford), es visto a leguas de distancia por otra unidad británica, conduciendo a un rescate justo a tiempo.

Jeffrey DeMunn, Laurie Holden, Frances Sternhagen, Thomas Jane y Nathan Gamble (en brazos) en plena huídaSitiados en un supermercado
Un joven artista (Thomas Jane) va con su hijo (Nathan Gamble) al supermercado del pueblo. Esa mañana una extraña niebla ha comenzado a avanzar desde el lago*, y luego de una terrible tormenta la noche anterior, todo el mundo aprovecha el respiro de buen tiempo para hacerse de provisiones. Es en ese sitio doméstico y habitual en que se desarrollará el grueso de la trama de la película. Cuando la niebla se cierne sobre el pueblo el protagonista cree escuchar unos golpes sobre una cortina trasera del depósito del establecimiento. Luego de avisar a los repositores y empleados del lugar, todos comprueban horrorizados la presencia de unos tentáculos colosales de suma agresividad. A todo esto un anciano (Jeffrey DeMunn) ingresa en el supermercado aduciendo que fuera, en la niebla, hay algún tipo de animal extraño y mortal. Se plantea la posibilidad de alertar al resto de los clientes o de mantener la situación en calma para evitar el pánico. A medida que la crisis va desesperanzando a todos los sitiados y tras ataques de diversos tipos de alimañas de tamaño ciclópeo, una mujer uraña (Marcia Gay Harden) se dedica cada vez con mayor énfasis, a predicar la Palabra del Señor**. Al principio es tomada a risa, pero termina por imponerse como líder temible de un cúmulo de personas atemorizadas. Para tratar de sobrevivir, el pequeño grupo liderado por el artista, intenta escapar de ese infierno, a costa de afrontar a los insectos gigantes del exterior. El escape es exitoso, pero una vez que se agota el combustible de la camioneta, los sobrevivientes prefieren ser ejecutados a experimentar la tortura de esperar la muerte en los quelíceros de los monstruos.

Algo se lleva a Chris Owen: No volverá
Enlace
Sí, sí, de acuerdo: A simple vista surge ya el parentesco entre las películas de esta noche. Ambos son filmes sobre personas acorraladas por enemigos invisibles que deben abrir un frente interno para oponerse al daño que infringe un fanático religioso que considera que se viene el Juicio Final. A esto hay que sumarle varios enlaces-espejo, es decir, algunos paralelismos opuestos como que la unidad militar de la La Patrulla... está rodeada en un lugar abierto y la gente de La Niebla en un sitio cerrado; el fanático de la primera película es muerto por el enemigo externo en tanto que su equivalente del supermercado muere ejecutada por un repositor, etc.

Queremos construir un enlace maduro y sólido de estas dos películas. Así que tomaremos a los grupos atrapados que ambas presentan como metáforas figuradas de la sociedad anglosajona (en La Patrulla... de la inglesa y en La Niebla de la americana)***. Al respecto es de notar que ya George Romero había esbozado una suave crítica a la sociedad consumista americana con su DAWN OF THE DEAD (Muertos Vivos: La Batalla Final-1978), ambientando el filme en un shopping center. Pero ahora la dupla Stephen King-Frank Darabont (autor de la novela original y director), va un paso más allá, descendiendo el status del centro comercial a un supermercado ****.

Laurie Holden, Thomas Jane y Nathan Gamble
se enfrentan a un bicho imposible

Tomando este postulado como válido, es que podemos estudiar los métodos, modos, efectos y consecuencias del fanatismo religioso. Ambos "predicadores" (Boris Karloff y Marcia Gay Harden) logran crear dudas e incertidumbre ante hechos trágicos y se hacen fuertes con la angustia del prójimo, mostrándose agresivos contra quienes consideran "pecadores". ¿Son aquellos eventos ilógicos y dolorosos el comienzo del Juicio? Ante la condenación del cuerpo, es hora de la salvación del alma... y la garantía de esa salvación depende de que lado de la fe uno esté. ¿Es cosa de personas espiritual o intelectualmente débiles convertirse en devoto de tales predicadores religiosos? Se considera que para tener validez la conversión debería partir de un convencimiento interno y no estar tan impuesto por "estímulos" del predicador. Pero de ser así, ¿sería tan numerosa la grey de los pastores?

Ambas películas coinciden en la conclusión final: Siempre después que llovió paró. A Victor McLaglen le llega el regimiento salvador y Thomas Jane se une a las tropas que están aniquilando monstruos. Han perdido sus sanos juicios, pero es un costo menor luego de haber superado sendos "Juicios Finales"

Darío Lavia

Boris
Dedicado a Boris Karloff (un Frankenstein del cine) por una de sus grandes actuaciones y a Brian Libby (otro "Frankenstein")



*: A través del desarrollo de la trama, se explica escuetamente que esa niebla (así como los monstruos en su interior) surgen de un experimento científico que salió mal. El lector aficionado a la ciencia-ficción gustará de imaginar que esa historia es contada en el cuento Window (Ventana) de Bob Leman.
**: Bueno, este "Señor" es, por características y detalles, la divinidad irascible del Viejo Testamento. Las alimañas que atacan son calcadas de las descripciones del último libro del Nuevo Testamento, el famoso Apocalipsis, adjudicado a Juan de Patmos.
***: Por supuesto, las películas no son meras alegorías, así que NO es que en cada grupo atrapado estén representados TODOS los estratos sociales como para esgrimir tal afirmación, solo que nuestras conclusiones funcionan aceptando este enlace como axioma.
****: Ya llegará el momento en que algún autor atrape a la sociedad americana en un televisor, paciencia.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Que Verde era mi Valle y Alemania Año Cero

"Que verde era mi valle" de John Ford (How Green Was My Valley-1941)
La evocación es una de las fuentes donde abreva la poesía en todos los rincones del planeta.

Esta bella historia trata justamente de esto; un hombre que al momento de la partida de su pueblito natal de Gales, evoca personas, lugares y momentos que han hecho de él lo que él és.

Sus padres, sus hermanos, los trabajadores mineros, su primer gran amor; sus desencuentros en la escuela, las injusticias y por supuesto también las bellezas de aquellos tiempos que, a la distancia permiten una justa y tranquila apreciación.

Una familia, los Morgan, cuyos hijos varones y su Padre trabajaban y horadaban el socavón minero cada día; una bella y laboriosa hermana Angharad (Maureen O'Hara), destinada a enamorarse perdidamente del flamante pastor Mr. Gruffyd (Walter Pidgeon), y un muchachito, el menor de los Morgan, Huw (Roddy McDowall) quien es el que nos comparte el relato.

La historia es sencilla
Los persistentes y justificados reclamos de los mineros por sus jornales cada vez más bajos derivarían en la creación de un sindicato, lo que causó divisiones y zozobra en los hogares más tradicionales, en donde la autoridad paterna no estaba en posición de dar respuestas satisfactorias sobre el tema.

De a poco Gwilym, el padre (Donald Crisp) irá cediendo protagonismo en un mundo que lo desborda, pero sin perder de vista el hecho de que sus hijos deberán transitar un camino distinto y de mucha mayor exigencia, y que éstos nuevos temas no podrán nunca resolverse "a la antigua usanza"*. Requerirán de análisis y de estudio. Habrá que tomar a la Escuela como un lugar imprescindible e insustituible para la formación de estos "nuevos hombres".

Será Mr. Gruffyd quien ponga distancia y luz –desde el púlpito- sobre estos cambios, y será la claridad de sus exposiciones así como su poca complacencia hacia gestos demagógicos y adulones las claves para que Angharad se enamorara muy seriamente de él; y si bien el felm no es un felm "romántico", la bella relación entre ellos luce justa y muy apropiada.**

El fin de la historia de los Morgan y de estos pueblos es lo que leemos en los diarios todos los días.

"Germania Anno Zero" de Roberto Rossellini (Alemania, Año Cero-1948)
Crudo retrato de una Berlín bombardeada, masacrada y derrotada, que sin embargo, alberga millones de sobrevivientes a la guerra. La vida siempre continúa.***

Un grupo de familias que vive hacinada en un edificio apenas en pié es el foco de la historia.

Como el resto de la gente, padecen las inclemencias propias del fin de toda guerra…la escasez de alimentos, la pelea por una credencial de trabajo que habilite el "comer", el siempre resurgente "Mercado Negro", la prostitución como alternativa de aumentar en algo la olla y el uso histérico y conflictivo del agua y de la electricidad, devenidas ahora en bienes de lujo. Solo los hospitales cuentan con higiene y alimentos, pero están reservados para casos extremos. (Por supuesto, las cuestiones asociadas a la educación están en suspenso por tiempo indeterminado).

Y un niño...

...de diez años, Edmund (Edmund Moeschke) es quien debe salir a pelear por la comida para sus hermanos y su padre, hombre enfermo y tan derrotado como su propio país.

Y en su salida va incorporado yeites de otros sobrevivientes adolescentes, que lo introducen en el mundo de los robos menores, pillaje, trucos, del Mercado Negro y del sexo libertino; y con todo este nuevo bagaje incorporado, Edmund terminará asumiendo involuntariamente un papel tutelar entre sus hermanos mayores…

…y en este nuevo rol toma una decisión límite y en solitario: decide envenenar a su propio padre quien no era para entonces sino solo un estorbo y una boca más que alimentar.

A partir de ahí, el vértigo lo rodea y encierra en un trance hipnótico.

Edmond se escapa... y se suicida.

Enlace
Es fascinante el pensar que ambas situaciones, la idílica de "How green..." y la brutal metáfora final de "Germania..." reflejan con el mismo nivel de honestidad, al ser humano.

A veces la violencia se presenta y es ineludible, y obliga a una rápida adaptación de personas y grupos a situaciones tan extrañas como impensadas e indeseadas.

Nunca hubo justicia en nuestro planeta y probablemente, nunca la haya. Al decir del jacobino Marat "Las leyes nunca podrán igualar (refiriéndose a los hombres) lo que Dios ha creado tan distintos". La desigualdad de todos los tiempos ha sido y será generadora de violencia, y no parece haber remedio a esto.

A la idea de "familia" como grupo de contención y seguridad, le apuestan ambos felms, solo que Ford nos invita a recrear –y a recreer- en una familia reunida en torno a la autoridad del padre… esto podrá adaptarse y acotarse pero nunca olvidarse, so pena de pérdida de identidad y de valores esenciales. Esto no soluciona todos los problemas, pero los ordena y prioriza.

Rossellini muestra las consecuencias de los lazos débiles dentro de una familia y del conflicto que genera la falta de "autoridad"; conflicto que se exacerba a gran escala cuando el entorno es árido y hostil.

Los valores inmortales ("valor", "honestidad", "lealtad", para citar algunos de ellos) terminarán siendo el distintivo de unos pocos; pero otros valores (también viejos, sin dudas) como "sagacidad", "repentización" o "precocidad", serán los buscados y deseados, y los que ocuparán grandes páginas y los que reflejarán a los grandes protagonistas de "lo que se viene".

"Germania..." es además, el duro golpe de destino de una sociedad que se percibía a sí misma como vencedora en el conflicto mundial, cuando las marchas militares y los brindis corrían un telón invisible sobre cuestiones como "postergación social" o "marginalidad".

Había que erradicarlas definitivamente, y así lo hicieron (intentaron)…y un buen día, "los marginales" fueron ellos, y las mismas conductas criticables y aberrantes que ellos mismos identificaban claramente con algunos de esos grupos, fueron las que proliferaron entre los propios alemanes: Las reglas de los sobrevivientes, o la "predominancia de los aptos". ****

Son dos niños los protagonistas de ambos felms.

Uno de ellos (ahora adulto) Huw Morgan, emigró a los Estados Unidos.
Edmund Meschke se suicidó.

Son intentos.

Hay otros muchos, pero serán tema de otros dípticos y reservados a mejores plumas.

Patricio Flores

A Anna Magnani


* Una vuelta al entrañable Tevye Topol del "Violinista..."
** En contraposición a otros buenos felms donde "el amor" luce excesivo y agobiante
*** Es todo un milagro
**** La metáfora es de H. Spencer basada en la "Selección Natural" de Ch. Darwin. El más apto bien puede ser reemplazado por "el más vivo", haciendo referencia al párrafo de los "valores inmortales".

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