sábado, 25 de diciembre de 2010

La Prueba del León y Asesinato Esencial

THE NAKED PREY (La Prueba del León-1966) de Cornel Wilde
ESSENTIAL KILLING (Asesinato Esencial-2010) de Jerzy Skolimowski


Desnudo o vestido, un fugitivo es un fugitivo.



Una presa desnuda
Siendo guía de un safari, Cornel Wilde es atacado por nativos, que lo conducen a la tribu y, luego de presenciar la tortura y muerte de sus compañeros (una de las víctimas es untada en algo parecido a barro y cocida al fuego, otra es atada y picada por una serpiente venenosa), se le da la posibilidad de correr por su vida a través de una cacería en la que solo se le permite una ventaja de escasos 100 metros. No tiene armas, no tiene ropas, no tiene protección. Es solo una "presa desnuda" bajo el sol y en el medio del África. Luego de infinitas peripecias, se hace amigo de una pequeña pigmea y termina llegando a salvo a un cuartel desde la puerta del cual se permite un saludo final entre presa y perseguidor (Ken Gampu).



Una presa vestida
Un soldado talibán (Vincent Gallo) vuela a tres americanos con un misil y es capturado por las tropas americanas, interrogado, torturado y extraditado con esos típicos overoles anaranjados que caraterizan a los reclusos de, por ejemplo, Guantánamo. El camión que lo transporta por alguna comarca polaca cae en la nieve y nuestro protagonista inicia su desesperada huida. El relato nos refiere las peripecias - a veces desventuradas - del talibán que mata a sangre fría, huye en camiones o a pie por el bosque, es perseguido por soldados y perros y hasta ingiere, llevado por el hambre, unas moras que le hacen alucinar. En un momento culminante avanza pistola en mano y, en pos de alimentarse, se le prende del pecho a una madre que amamanta a su bebé. Una sordomuda (Emmanuelle Seigner) es la única que le presta ayuda, limpiándole una herida y dándole un caballo, pero finalmente se termina desangrando en el medio de la nada.

Enlace
En dípticos anteriores hablamos puntualmente sobre la caza deportiva del hombre por el hombre, que ha venido dando tema a varias películas desde THE MOST DANGEROUS GAME (El Malvado Zaroff-1932) y MAN-HUNT (La Caza del Hombre-1941) hasta APOCALYPTO (2004) entre muchas otras. Huir de perseguidores superiores en número y habilidad es no solo sinónimo de aventura y frecuente tema del subconciente al plantear sus argumentos oníricos sino también, en ciertos lugares y momentos, parte de una realidad de la que no solo se puede leer en los periódicos sino que, a veces incluso, ser testigo.

Ambos films seleccionados ofrecen aparentes contrastes que, terminan siendo dos maneras opuestas de narrar lo mismo. La Presa Desnuda postula que, eventualmente, los seres humanos pueden descender al mismo salvajismo que los animales. A lo largo de toda la película se insertan escenas de depredadores persiguiendo y atrapando a sus presas (leones a ñues, otros felinos a cebras o gacelas), o fracasando en su intento (el fallo de un leopardo contra un mandril). La comparación no es perfecta, ya que los animales no siempre cazan por deporte y, según se desprende de la película, los perseguidores de Cornel Wilde no se dedican a la antropofagia. En su recorrido, el fugitivo tiene ocasiones sobradas para demostrar su humanidad y su premio termina siendo llegar con vida a la civilización de manera que se restaura su libertad inicial.

Asesinato Esencial nos ofrece una sucesión de iniquidades, desde el inicial atentado del talibán contra tres soldados americanos que estaban conversando de trivialidades, pasando por la detención, interrogatorio, tortura y sangrienta fuga del protagonista hasta cada una de las víctimas que se cobra en su escape. Salvo simpatía por un perro, no demuestra gran humanidad y si la sordomuda que lo atiende se salva de morir tal vez sea por la debilidad del fugitivo o por un primitiva gratitud tras haber sido albergado y cuidado por ella. Al final no hay recompensa para el talibán que, desangrado, cae de su caballo en el bosque helado. Sin embargo, en varios momentos previos la pantalla nos muestra escenas oníricas con una excitante figura femenina. Nuestra mente occidental y materialista nos hace suponer que podría tratarse de su esposa. Pero si nos abstraemos un poco, podría llegar a ser una "huriyah", es decir, esas vírgentes de cejas negras que aguardan la muerte del guerrero fiel para colmarlos de placeres milenarios. Desde ese punto de vista, su muerte ignominiosa sí podría ser una recompensa, ya que todo soldado de Alá caído es digno de ser recibido en el Paraíso por estas doncellas del placer.

Ambos films funcionan como espejo uno de lo otro. La humanidad de un fugitivo es la despiada fiereza del otro; la recuperación de la libertad en vida del uno es la muerte e ida al Paraíso del otro; cada uno procede de culturas opuestas (Occidente y Oriente) y deben luchar por sobrevivir en marcos climáticos opuestos al de sus orígenes (la calurosa savana africana y los gélidos bosques de la Europa boreal). Cada desenlace hace justicia a cada fugitivo y eso, teniendo en cuenta todo tipo de inclemencias naturales y complicaciones humanas, es bastante satisfactorio.

Darío Lavia

lunes, 15 de noviembre de 2010

El Malvado Zaroff y Yo Vi al Diablo

THE MOST DANGEROUS GAME (El Malvado Zaroff-1932) de Ernest B. Schoedsack e Irving Pichel
AKMAREUL BOATTDA (Yo Vi al Diablo-2010) de Kim Ji-Woon


Sea en una isla perdida de los mapas o en la urbe cosmopolita, el hombre sigue siendo un lobo para el hombre.


El malvado ruso
El Conde Zaroff (Leslie Banks) se dedica a la caza mayor de seres humanos en una isla remota, donde se ha refugiado luego de la Revolución Bolchevique. Habiendo desubicado el sistema de boyas de la costa, cada barco que navega por la zona termina zozobrando y los sobrevivientes llegan a las costas de la isla, de manera que Zaroff usualmente tiene invitados (y potenciales víctimas). En este caso, el único superviviente del naufragio es un cazador de safaris llamado Bob Rainsford (Joel McCrea) que logra llegar a nado a la playa de la tenebrosa isla. En el castillo, Zaroff presenta a Bob con dos náufragos previos, la bella Eve Trowbridge (Fay Wray) y su hermano Martin (Robert Armstrong). Zaroff, considerando a Bob como un par, dispone de un cuarto de hora de tiempo fílmico para presentar sus dislocados pensamientos sobre la caza como deporte. ¿Podrá convencerlo de darle una mano en la excitante cacería que se propone emprender esa noche, la del hermano de Eve?

El malvado coreano
La trama se inicia con el asesinato de una joven embarazada, su posterior desmembramiento y el hallazgo de trozos de su cadáver. El prometido y el padre de la víctima son el detective de policía Dae-Hoon (Lee Byung-Hun) y un antiguo jefe de la policía, respectivamente. La tragedia es irreparable, pero Dae-Hoon pretende vengarse. Para ello obtiene datos de los cuatro sospechosos y se aboca a seguirlos y castigarlos. Luego de dos ataques, Dae-Hoon da con los familiares del asesino (Min-Sik), y comienza a perseguir a su presa, con lo cual la trama pone en pantalla la primera fase de su temática esencial, la caza deportiva del hombre por el hombre. El detective, en carácter de incógnito, comienza a acechar al asesino y lo sigue hasta un invernadero donde impide la violación de una colegiala y logra introducir en el ducto digestivo de su víctima un dispositivo de GPS, lo que le permitirá posteriormente seguir a la presa a considerable distancia. Como fases en que esta trama evoluciona podemos referir:
- El detective se dedica a neutralizar cada uno de los ataques del asesino, moliéndolo a palos e infringiéndole quebraduras, torceduras, quemaduras y todo tipo de traumatismos.
- El asesino se entrevera en su huida con otros asesinos seriales de menor valía (dos rufianes que robaron un taxi; un obeso que come carne humana), con lo cual el detective liquida asesinos no buscados,
- El asesino expele el GPS y los roles se invierten, con la víctima convirtiéndose en victimario y amenazando con una retaliación que puede provocar nuevas víctimas inocentes.



Enlace
Después de haber pasado milenios cazando para comer, el Ser Humano llegó a una etapa en su evolución que relegó su alimentación a un sistema perfecto cuyo último eslabón es el caliente y jugoso plato con carnes de animales de granja y todo tipo de ganados. En la actualidad, empero, sigue habiendo aficionados que intentan revivir la adrenalina de la cacería en terreno salvaje así como hay fundamentalistas que se oponen a ésta por cruel e innecesaria (es curioso constatar que se vuelquen en contra de la cacería de un león o de un ciervo y no protesten contra el faenamiento diario y antideportivo de miles de vacas o corderos).

Los dos films de la noche postulan la caza más desafiante que se pueda pergeñar. Siendo la persecución y cacería de animales la lucha entre el instinto del animal salvaje vs. la astucia humana, la idea de cazar un ser humano es aumentar el desafío a astucia humana vs. astucia humana. También tiene opositores acérrimos, como son los fundamentalistas de los derechos humanos que, curiosamente, no siempre son respaldados por los fundamentalistas de los derechos animales (y viceversa). Es que un cazador que prueba el nervio y la ansiedad de buscar, perseguir y cobrar una pieza humana, deja de interesarse por lo anterior, con lo cual, los animales se ven libres de un depredador más.

Siendo la caza, su prima menor la pesca y la sobrina de ambas, la ganadería, actividades encaminadas a la alimentación humana, nos preguntamos que clase de alimentación produce la caza humana. La Naturaleza, sabia y letal, nos ofrece numerosos casos de animales que cazan a otros y no los comen. Tal deporte se extiende también a la sociedad humana y es posible constatarlo en los enfrentamientos entre policías y ladrones, asesinos y víctimas, bravucones del fútbol, rivales de la pequeña y mediana empresa, partidos políticos (interna y externamente), sectores civiles y militares (y viceversa), naciones y grupos de naciones y, esperemos en un futuro lejano, seres humanos y quien sabe que raza o pueblo originario estelar.

Darío Lavia

Dedicado a Leslie Banks y Min-Sik

domingo, 31 de octubre de 2010

El Incinerador de Cadáveres y Camino

SPALOVAC MRTVOL (El Incinerador de Cadáveres-1968) de Juraj Herz
CAMINO (2008) de Javier Fesser


Dos films europeos nos ofrecen nuevas evidencias acerca de eso de "cada loco con su tema..."


El Sr. Kopfringl (Rudolf Hrusinsky) es empleado del cementerio y está a cargo de la sección cremaciones. Su familia está compuesta por su resignada y voluntariosa esposa (Vlasta Chramostova), y sus hijos adolescentes (Jana Stehnova y Milos Vognic). La película se inicia con la visita de la familia completa al zoológico, donde 17 años antes, el Sr. Kopfringl conociera a su mujer. Estamos en alguna época pretérita (no en la actualidad de 1968, año de realización de este filme), en algún momento del siglo XX pero que, debido a las vestimentas, moblajes y arquitectura, no podemos precisar a primera vista. Nuestro protagonista también ejerce como anfitrión, explicando todo, a veces a cámara o bien a los personajes que lo rodean. Desde su opinión del sentido de la vida, que es el aliviar de sufrimiento a los seres humanos hasta cuestiones prácticas de cómo funciona su método de "alivio", que consiste en cremar los ataudes de aquellos supuestos "sufrientes". Según el Sr. Kopfringl, tras 75 minutos de fuego, el alma queda libre para reencarnar en vaya saber uno qué. Por ahí aparecen personajes secundarios, el Sr. Strauss (Jiri Lir), un buen hombre al que el Sr. Kopfringl encarga vender planillas de cremación, o el Sr. Dvorak (Jiri Menzel), empleado de la superintendencia de cementerios que está realmente cansado de paletear carbones para el fétido horno. Tras casi una hora de metraje en que el Sr. Kopfringl va de visita a una barraca de feria donde observa un tétrico museo de cera o preside un almuerzo familiar en que recomienda poner el significativo "Kindertotenlieder" (Muerte de los Niños) de Mahler o bien la "Danza Macabra" de Saint-Saëns, recién la película cobra un interés inédito cuando aparece un viejo amigo pro-germánico ofreciéndole afiliarse al partido. Algunos comentarios acerca de soldados en las fronteras terminan por orientarnos en la búsqueda de referencias. La trama hasta ese momento morosa y casi monótona, se acelera y ahora el flamante miembro del partido nazi, Kopfringl, se entera que por parte de su esposa hay ¼ de sangre judía. ¿Cómo se las arreglará para solucionar este pequeño inconveniente que le impediría a él y a sus hijos convertirse en gallardos y honorables miembros del Reich?


Camino (Nerea Camacho) es una niña de 11 años enferma terminal de cáncer que en el lecho de muerte está rodeada de su madre Gloria (Carme Elias), un par de curas y casi todo el plantel médico del hospital de Pamplona donde la han internado. En un lapso de agonía, la niña pregunta si podrá estar "en la obra" (la "Obra", en la jerga, es el Opus Dei, el movimiento fundado por el cura católico Josemaría Escrivá de Balaguer en 1928). Como respuesta, el cura que le ha dado la extrema unción (Jordi Dauder, caracterizado como Escrivá Balaguer) saca una estampita de "San Josemaría" y se la apoya en el pecho. La película nos retrotrae en ese momento a 5 meses antes, cuando la niña aún tenía cabello, aún tenía salud, aún tenía ilusiones. Como muchas otras niñas de su edad, asiste a un colegio católico y se interesa por las mismas cosas que sus amigas, como por ejemplo ingresar a un grupo de expresión corporal y teatro que un profesor arma fuera del horario escolar. Bueno, al decir verdad, más que interés por el arte, Camino se ve atraída en uno de los chicos que asiste al grupo, Cuco (Lucas Manzano). El flashback también nos sirve para reconstruir la relación con su dominante madre, convencida de que nada es lo suficientemente grave como para levantar la mínima duda sobre la Voluntad de Dios o sobre las instrucciones de los curas del Opus, que le "aconsejan" lo mejor para ellos (en este caso, "aconsejar" es un eufemismo para describir la presión con que se suele manipular psicológicamente a los miembros de dicha secta). El cuadro familiar se completa con un padre de buena voluntad pero indeciso (Mariano Venancio), una hermana mayor ausente que ha ingresado como "numeraria" en el seno de la organización (Manuela Vellés) y algunas imágenes que pueblan las fantasías oníricas de Camino, como un enanito llamado Mr. Meebles o un espantoso ángel de la guarda.


Dos épocas ficticias diferentes; la Checoslovaquia de la década del '30 y la España de los '90. Nuestro primer film de la noche tiene la valentía de plasmar una historia familiar en el entorno más negro que se podría imaginar: porque la familia es la de un jefe de cremaciones del cementerio y la época es la apocalíptica previa al advenimiento del nazismo en el país. ¿Qué proyección de futuro podría tener ud. en semejante cuadro? Déme un minuto y le trazaré un panorama maravilloso, pero vamos a la segunda familia. Una familia española, realmente buena gente, la hija mayor está internada en una misión del Opus Dei, mientras en el seno familiar la devoción católica es mantenida con fuste por la madre. Hay otro apocalipsis, una enfermedad gravísima. Pero la salvación, la auténtica salvación, sería que fuera terminal. ¿Qué proyección de futuro podría tener ud. en semejante cuadro?

¿Vio que dicen que el ser humano es el único animal que hace tal y cual cosa (mata por placer, tiene sexo sin estar en celo, etc.)? Bueno, el tema es que los animales se adaptan a sus reglas de vida basadas en el hábitat y en el reloj biológico y se mantienen por eones sin variar en un ápice sus conductas dirigidas por el instinto y la Naturaleza. El Ser Humano, según nos evidencian estos films, se adapta a sistemas que, siendo observadores ajenos, podrían resultarnos antinaturales. Y no tarda eones ni milenios, sino años o incluso meses (a veces, días). ¿Quién no tiene la ilusión del progreso, de integrarse a un grupo humano superior, de dejar atrás la mediocridad general y de aspirar a cumplir metas personales y dejar algo para la posteridad? ¿Cómo no ver un horizonte en la pujante Alemania nazi cuya grandeza amenaza a filtrarse por las frontera natural de los Sudetes a la indigna Praga? ¿Y cómo no darse cuenta que la vida es una mera prueba que nos tiende el Señor Todopoderoso para que nuestra conducta piadosa y cristiana nos convierta en merecedores del Reino de los Cielos?

El enlace de esta noche está cimentado en esa fantástica capacidad que tenemos de adaptarnos a reglas y sistemas cuya lógica, vista en retrospectiva o desde fuera (ya sea del Nazismo o del Opus), nos parece que va en contra de la misma Naturaleza. Y la evidencia apunta a ese padre que liquida a toda su familia para eliminar algo de sangre judía de sus antepasados o esa madre que prefiere una santa a su hija.

Darío Lavia

Dedicado a Hitler y Escrivá Balaguer, ambos por sus aportes a la Historia (uno muertos, el otro santos)

miércoles, 13 de octubre de 2010

La Pasión de Juana de Arco y El Día del Juicio Final

LA PASSION DE JEANNE D'ARC (La Pasión de Juana de Arco-1928) de Carl Theodor Dreyer
UNTHINKABLE (El Día del Juicio Final-2010) de Gregor Jordan


Dos films, uno francés, otro americano, nos plantean casos de seres humanos torturados en entornos de legalidad dudosa.

Tortura de la esperanza



La doncella Juana de Arco (Renee Falconetti), que afirma que Dios le ha encomendado la misión de conducir a los ingleses fuera de territorio francés [1], es capturada por las fuerzas inglesas. El asunto depende, legalmente, de un tribunal que debe determinar la naturaleza de sus afirmaciones y, en lo posible, desacreditarla cabalmente. Son diferentes las reacciones de los jueces: en un extremo, están los que la consideran una santa y, en el otro, los que tratan de fabricar evidencias en contra de ella. Un juez le lee una falsa carta del rey para ganar su confianza pero ella, a pesar de ser analfabeta, no cae en la trampa. Un método más atrevido, insinuar a Juana la infernal sala de torturas, si bien le hace perder el conocimiento, no logra intimidarla o que desista de sus convicciones. Finalmente, se le anuncia que será quemada viva en una hoguera y ahí Juana insinúa que se retractará. Solicita la presencia de un sacerdote para que le tome la confesión y le haga comulgar. Pero no hay retractación, y conducida a la plaza de Ruán, arde en la pira. La multitud se enardece, pero para controlarla hay un destacamento de soldados [2]

Esperanza de tortura


Un americano musulmán, Younger (Michael Sheen), realiza el más inconcebible acto de terrorismo: graba un video mostrando que ha puesto tres dispositivos nucleares en tres populosas ciudades de los Estados Unidos y exige el cumplimiento de unas suspicaces demandas para evitar que las bombas estallen en un plazo de días; luego se hace atrapar en un shopping. El FBI, organismos de seguridad paraoficiales y las Fuerzas Armadas toman parte en el interrogatorio y enseguida la trama nos ofrece el nudo central: de no extraérsele enseguida la ubicación de tales bombas, podrían haber unas 10 millones de víctimas civiles. El punto de vista del espectador es el de una jefa del FBI, la agente Brody (Carrie-Anne Moss), que es mudada junto con sus subordinados a la instalación militar donde está cautivo el terrorista. La situación está bajo control del General Paulsen (Holmes Osborne), que intenta disuadir con las torturas habituales a Younger. Ex militar en Medio Oriente y profundo conocedor de todo tipo de táctica psicológica y física de tortura, Younger parece ser inmune a toda agresión. Pero la llegada de un torturador profesional llamado simplemente "H" (Samuel L. Jackson) cambia el panorama: para empezar a conversar le corta parte de un dedo. Las torturas de H y su asistente Álvarez (Benito Martinez) provocan el rechazo tanto de los militares como de la agente Brody. Sin embargo no hay convención de Ginebra (no es un soldado) ni Constitución americana (su ciudadanía le ha sido revocada) que protejan a Younger. Y, a fin de cuentas, el tiempo corre: si H o Brody no son capaces de quebrar a Younger, las consecuencias pueden ser, más que un atentado aberrante, un auténtico genocidio [3].

Enlace
¿Tiene lógica la idea de que Dios tome partido entre bandos opuestos conformados ambos por seres humanos a "su imagen y semejanza"? Y, más allá, una persona que manifiesta representar a Dios, ¿es digna de ser tenida en cuenta, cuando propone no meramente cambios espirituales sino políticos -acompañados por derramamientos de sangre? En el primer caso, sin ánimos de depreciar la figura de la doncella de Orleans, pero francamente, los ingleses no parecen menos hijos de Dios que franceses o borgoñeses; Francia es una región tan pequeña como Inglaterra y ambas, insignificantes superficies emergidas de tierra. Entonces, ¿por qué razón Dios querría que los ingleses estén relegados solamente a Inglaterra - así como los franceses a Francia?

Más acá en el tiempo, ¿qué retorcido razonamiento llevaría a un individuo religioso a sacrificar la vida de millones de personas y a intentar purgar su atrevimiento haciéndose torturar por un carnicero sin ningún límite? ¿Qué razón de peso llevaría a los Estados Unidos a dejar de intervenir en una región (Medio Oriente) tan generosa en el combustible que alimenta al mundo? ¿Reglamenta Dios algún mandamiento en que establezca las zonas de ingerencia de cada nación o potencia, para que cada una se recluya en sus propias fronteras? ¿Cuándo cualquier nación se manejó de acuerdo a la Ética y a la Moral?

Elegimos estos dos films para una noche de similitudes y contrastes. Ambos plantean la indiscriminada tortura de seres humanos desválidos, cuyas motivaciones religiosas traen aparejadas consecuencias materiales que perjudican o pueden perjudicar al grupo mayoritario. Ninguna de las tramas intenta extenderse en las causas, medios y consecuencias externas de la conducta los torturados. Así que los realizadores se concentran en los calvarios de la expresiva Juana de Arco de Mlle. Falconetti y el desorbitado Younger de Michael Sheen. Ella, planteando que Dios objeta la intervención inglesa en suelo francés, se da la mano con él que, deseo de Alá mediante, demanda al presidente la retirada de todas las tropas americanas de Medio Oriente. Con lo cual, la tortura no necesariamente es la pieza abyecta de un tablero de figuras respetuosas de los derechos del prójimo y que se manejan estrictamente por la Convenciones sino una herramienta más en la concreción de objetivos.

En ese sentido, tortura conforma en el árbol de las artes bélicas una rama vil e predestinada, según nos atestiguan estos dos films, al fracaso. Es mucho más eficiente y eficaz la invocación divina, que trae aparejado el veloz respaldo (y posterior sacrificio) de las masas oprimidas y acercadas, por tal circunstancia, al Creador [4].

Darío Lavia

Dedicado a Osama Bin Laden [5]


Notas
1: La rivalidad entre ingleses, franceses y borgoñeses se dio durante la llamada Guerra de los Cien Años, contienda que duró mucho más de un siglo y en la que la ejecución de la "Pucelle" fue un hecho luctuoso más.
2: El film fue realizado por el maestro Carl Theodor Dreyer ocho años después que Jeanne D'Arc fuera canonizada por el papa Benedicto XV, con lo cual podría considerársele una obra testimonial y de actualidad. Por su ascética puesta en escena y quirúrgicos primeros planos, es también una obra de vanguardia que bien responde a lo histórico, lo religioso y lo espiritual siendo - desde ya - una obra cinematográfica con mayúsculas.
3: Algunos comentaristas en Imdb infieren de una visión superficial una suerte de "propaganda a favor de la tortura". En una nación democrática que dice respetar la Constitución pero que, puertas afuera, aún cae en episodios de tortura (especialmente los registrados en la prisión de Guantánamo o bien en Medio Oriente), el film propone un interesante tema de discusión. Pero difícilmente pueda hacer propaganda de un método que la trama misma describe su fracaso en intentar quebrar al sospechoso para que confiese la ubicación de los artefactos nucleares.
4: La táctica de autoidentificarse con el Bien es casi perfecta. En el siglo XV, cuando el Rey de Francia inquirió al Papado para que revise el proceso judicial a Juana de Arco, a la larga consiguió que el Papa Calixto III reabriese el juicio y estableciese la inocencia de Juana, determinando que los jueces que la condenaron habían caído en... ¡herejía! Como diría mi adlater Flores, "quien no está con los que están con Dios, estará, por definición, con el Diablo".
5: Esta dedicatoria la debíamos del díptico anterior, en que hablamos de terrorismo, hablamos de Afganistán y hablamos de como un error de cálculo norteamericano en los '80, permitió el caldo de cultivo de episodios como el atentado a las Torres Gemelas.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Su Mejor Alumno y Juego de Poder

SU MEJOR ALUMNO (1944) de Lucas Demare
CHARLIE WILSON'S WAR (Juego de Poder-2007) de Mike Nichols

Dos buenos ejemplos de lo bueno y lo malo de hacer política

De educador a político
"Las cosas hay que hacerlas; aunque sea mal, pero hacerlas", reza una frase de Domingo Faustino Sarmiento. Con tal criterio, el film se aleja de la fuerte polémica política en torno a su persona "cuyos ecos no se han extinguido aún..." (circunstancial de tiempo que sigue actual, a más de 60 años de su estreno [1]) e intenta plasmar tres facetas de Sarmiento: "hijo ejemplar, maestro infatigable, padre desbordante de amor..." La nostálgica voz en off de Sarmiento nos cuenta: "entré en la amarga senda de la política, conocí el campo de batalla, la cárcel, finalmente el destierro". Las idas y vueltas, lo muestran en San Juan a punto de emprender viaje a Buenos Aires. Es 1856 y el país está al rojo vivo, con un enfrentamiento entre la Confederación Argentina vs. Buenos Aires. Sarmiento conversa con las autoridades de su provincia y deja en claro su carácter combativo diciendo: "Yo soy porteño en las provincias, provinciano en Buenos Aires y argentino en todas partes". Ese es el Sarmiento que vemos irrumpiendo en el despacho de un ministro y exigiendo ser nombrado "director general de escuelas", cargo que le es negado debido a que "ese departamento no existe". La educación, problema clave del país, es también el motivo de ataque de un periodista (Guillermo Battaglia) en el diario "La Reforma Pacífica": "Domingo Sarmiento, maestro ciruela, no sabe leer y quiere fundar escuelas". Pero Sarmiento es más que un "sanjuanino ambicioso"; rescatado por su viejo amigo Bartolomé Mitre (Orestes Caviglia), recibe el puesto de director de "El Nacional", periódico que Mitre deja para ingresar en la arena política como Ministro de Guerra. Sarmiento se pone en acción, ya que "el periodismo también es guerra, y la guerra se hace alegremente". Memorable es el pasaje de Sarmiento en el Senado de Buenos Aires, atacando a un senador que representa los intereses de los hacendados:


En tanto, el joven Dominguito (Ángel Magaña), va creciendo a la sombra de su severo pero ecuánime padre. De alborotar el Senado pasa a ser expulsado del colegio por asumir la responsabilidad de una caótica protesta, se hace pasar por crítico de arte del "Nacional" para cortejar a una actriz teatral (Norma Castillo) e inventa todo tipo de acciones bélicas para inflamar sus cartas de amor. Pero sus "calavereadas" terminan cuando decide incorporarse a las fuerzas armadas del General Mitre en la infausta Guerra de la Triple Alianza, donde perecerá en la batalla de Curupaytí. Sarmiento es nombrado ministro del gobernador Mitre y más tarde recibe la embajada en Estados Unidos. Pero su punto de inflexión se produce cuando se conoce que Aberastain, gobernador de San Juan y mejor amigo de Sarmiento, ha sido asesinado por un caudillo rival a las órdenes del gobierno del general Urquiza. Decepcionado, Sarmiento renuncia a su cargo y, ante el pedido de serenidad de Mitre responde con toda una declaración de principios:


Tras la secuencia de la batalla de Curupaytí - la más grande escena bélica de todo el cine argentino - que culmina con un travelling sobre una larga fila de muertos, Sarmiento regresa al país desde Estados Unidos y se encuentra con la actriz en el mausoleo de Dominguito. El diálogo es nimio, pero las miradas y los silencios dicen mucho más, lo dicen todo. Este auténtico golpe de sensibilidad prepara el espectador para un final emotivo en el Congreso con Sarmiento jurando como presidente y viendo la imagen de Dominguito entre los jóvenes que lo vivan. Una luz celestial desciende sobre el prócer, santificándolo, y el plano es resaltado por el compositor Lucio Demare con una partitura magnificente y coros que aún hoy son capaces de erizarnos el pelo.

De político a educador
Charlie Wilson (Tom Hanks) es un congresista que tiene unos cuantos vicios pero una virtud: cumple todo lo que promete. Se cruza con una encumbrada millonaria, la Sra. Herring (Julia Roberts), activista en favor de la causa de Afganistán, país que ha sido invadido por las tropas de la Unión Soviética y que no tiene ninguna manera de resistir salvo las dificultades orográficas del territorio. Wilson se topa con un agente de la CIA, Gust Avrakotos (Philip Seymour Hoffman), que lo alerta de que la agencia pretende no hacer nada en una maquiavélica táctica de venganza por Vietnam: dejando "hacer" a los soviéticos, pretenden que lleguen a un nivel de genocidio que vuelque a la opinión pública en contra de ellos. Wilson viaja a Pakistán, país vecino que debe acoger a la fuerza a miles de refugiados. Tomando contacto con esa triste realidad, Wilson se convence y emprende una sucesión de gestiones, por un lado para convencer al gobierno americano de destinar parte del presupuesto oficial en un fondo clandestino para dotar de armas efectivas los mujaidines [2]. Pero la negociación más interesante la lleva a cabo en Medio Oriente, entrevistándose con los mandatarios de Pakistán, Israel y Egipto, únicas naciones con armamento capaz de bajar los poderosos helicópteros o caza-bombarderos soviéticos.

¿Será suficiente evidencia de la maestría política de Wilson su exitosa persuación a intereses tan antagónicos como judíos y árabes? El resultado, un mujaidín disparando un misil tierra-aire y derribando un helicóptero, es elocuente. Tras varios años de conflicto y el paulatino desgaste de la ofensiva, el final de la guerra coincide con la implosión de la Unión Soviética que se derrumba sobre sí misma. Wilson sigue pidiendo presupuesto, esta vez para fundar escuelas en Afganistán. A pesar que el país ha quedado destruido y la esperanza de las nuevas generaciones está en la educación pública, esta vez no logra su cometido. La estrepitosa caída del formidable enemigo también propicia que los parlamentarios enfoquen su atención a otros problemas, más o menos urgentes. El espectador sabe - el film no invierte un solo fotograma en recordarlo - que de ese país oprimido y arrasado surgirá el hombre que pergeñará el atentado terrorista más famoso del Siglo XXI (al menos por el momento).


Enlace
La política en la Argentina del 1860 está poblada por innumerables hechos violentos, traiciones, guerras civiles, batallas y toda clase de violaciones a las instituciones. Unos años antes, se había proclamado una anhelada Constitución [3], pero para lograr la unidad nacional aún faltaba mucho trabajo (así como muchos sacrificios y violaciones más). Siglo y ¼ más tarde, en el hemisferio norte, los Estados Unidos de Ronald Reagan se dedican a intervenir de una u otra forma en las crisis de casi todos los rincones del mundo. El recuerdo fresco de Vietnam y la renuncia de Nixon son dos estampas que ejemplifican que tanto la guerra como la política son ciencias artísticas y como tal, hay infinidad de formas erróneas de abordarlas y solo una que da la certeza del éxito en el corto plazo.

En tal sentido, Sarmiento y Wilson son dos entendidos de los mecanismos políticos que provocan los cambios. Por supuesto, esto no significa que resuelvan con sencillez todos los obstáculos que los separan de sus objetivos, sino que son capaces de encontrar salidas o huecos no obstaculizados por sus adversarios por donde discurrir sus ideas y propósitos. Pero ¡atención! esto no significa que coronen con el éxito sus tareas... y podríamos asegurar que ninguno de los dos ha quedado enteramente conforme con los resultados postreros de sus luchas. Desde luego, la imagen que las personas comunes y corrientes tenemos de los políticos es bastante idealizada (me refiero de como debería ser un político, no como son). Sinceridad, honestidad, ideales, abnegación, transparencia son útiles en el plano propagandístico, en lo discursivo, pero cualquier político que limitase su arsenal de recursos a tales cualidades, rápidamente se vería arrastrado por denuncias de corrupción, ineptitud, falsedad ideológica o manejos dudosos.

Si ud. ve estos films y es dado a trazar paralelos con la política de su país, tome nota de todas las ideas que surcan su mente durante la proyección y luego evalúe si varía su concepto de la política, los asuntos de estado, de los partidos, de los políticos y de la increíble diferencia entre los fines, los medios para conseguir esos fines y lo que se lee en los diarios.

Darío Lavia

Dedicado a Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888) y Charlie Wilson (1933-2010).



Notas
1- Sarmiento: En la actualidad, una corriente de revisionismo histórico que se dedica a extraer sentencias y fragmentos de sus obras completas tiende a considerar a Sarmiento como un traidor a la patria, como degenerado, genocida, racista y reaccionario, siempre analizando estos conceptos a ojos del siglo XXI y en la futil aspiración de que todo prócer debe tener una foja clara, noble y perfecta que coincida con la corrección política del momento.
2- Operación Ciclón: Consistió en destinar un presupuesto anual de manera encubierta y clandestina para armar a los mujaidines. La CIA comenzó enviando unos $20 millones anuales en 1980 y terminó con la friolera de $630 millones en 1987.
3- Constitución: Una de las metas de la Revolución de 1810 fue la sanción de una Constitución. Llegó en 1853, 43 años después, con litros y litros de sangre vertidas en pos de tal fin.

domingo, 12 de septiembre de 2010

La Bestia Debe Morir y El Origen

QUE LA BÊTE MEURE (La Bestia Debe Morir-1969) de Claude Chabrol
INCEPTION (El Origen-2010) de Christopher Nolan


Charles Thenier y Dom Cobb, dos almas gemelas que han perdido seres queridos (un hijo, una esposa), tratan de superar la pérdida sepultando a sus muertos.

La Bestia debe morir (o como decidirlo)



Un chico (Stéphane Di Napoli) es atropellado y muerto por un conductor que huye. Su padre, Charles Thenier (Michel Duchaussoy), decide investigar y tratar de encontrar al criminal por su propia cuenta. Poco después comienza a relacionarse con una actriz que podría ser la cuñada (Caroline Cellier) del verdadero asesino. En principio, Thenier finge enamorarse de ella, pero a la larga se genera un auténtico vínculo afectivo. Al ser invitado a la casa familiar del asesino, Paul Decourt (Jean Yanne), enseguida se da cuenta que es un tipo que tiene todas las cualidades negativas imaginables para una "bestia". Su propio hijo (Marc Di Napoli [1]) tiene tanto odio por su padre que llega a preguntarle a Thenier porque no lo mata. De a poco, sus dudas de si sería capaz de asesinar a un hombre que no conoce se disipan al empaparse del odioso carácter de su víctima, así que planea todo para lograr el crimen perfecto. Crimen que no será simplemente "matar a la bestia", sino conocerlo, ingresar en su fueros íntimos, desmantelar sus relaciones familiares, filiales y finalmente saborear su venganza frente a la víctima impotente. Sin embargo, el director Claude Chabrol nos introduce un inesperado giro: el diario personal de Thenier, en que iba asentando toda su investigación, reflexiones, sus pasos y dubitaciones y que guardaba celosamente, cae en poder del asesino. ¿Será una evidencia o un arma defensiva para Decourt... o simplemente, un premeditado descuido para que la víctima comience a entrar en pánico?

El Origen (o como escarbarlo)


Cobb (Leonardo DiCaprio) es un especialista en "seguridad subconsciente". ¿Qué es tal cosa? Los zares de los mercados y los más encumbrados potentados están bien entrenados para cuidar sus secretos y toda aquella información confidencial que hace al curso de los negocios de las altas esferas. Sin embargo, mientras duermen están a merced de hábiles espías industriales que utilizan sus engañosas artes para sustraer esos datos vitales que los soñadores utilizan sin querer para poblar sus escenarios oníricos. Saito (Ken Watanabe), alfil de una firma que está a punto de sucumbir al monopolio del magnate moribundo Fischer (Pete Postlethwaite), encarga a Cobb un trabajo desafiante: no se trata de robar una idea sino de implantarla. El hijo de Fischer (Cillian Murphy) ha vivido toda su vida a la sombra de su impiadoso padre y ahora, con la herencia en vistas, no tiene otro propósito que seguir adelante con el imperio paterno... a menos que de su propia mente surja la noción de desbandar su conglomerado como forma de último acto de rebeldía hacia su agobiante progenitor. ¿Será posible para el espía inseminar la mente de un tercero y que tal idea parezca como auténtica y propia? Para cumplimentar tal misión, el protagonista reune un grupo de especialistas y se pone manos a la obra, pero el propio Cobb es su peor enemigo, ya que cada una de sus injerencias oníricas son asaltadas por la imagen de su esposa fallecida (Marion Cotillard), proyección de un complejo de culpa que Cobb tendrá que resolver si pretende llevar su misión a puerto seguro.

Enlace
Compasión y Culpa, opresivas hijas de la Emoción, se enlazan, cada una a su manera, para demostrarnos que cuánto más claro tenemos el panorama al que nos enfrentamos, más sorpresas surgen de sitios imprevistos. Thenier cree en todo momento manejar la situación, anotando una y cada una de sus ideas y permitiéndose observar la evolución moral del ser humano (o al menos, de la burguesía acomodada que representa la familia de Decourt). Cobb tiene como meta la de volver a ver a sus hijos, alejado por motivos judiciales al ser acusado de provocar el suicidio de su esposa.

Ambos deben arbitrar entre diversos personajes, diversos planos, siempre desde el mundo real: Thenier proyectando en el plano filosófico y ético, en busca de una explicación para la conducta del error que implica el Mal; Cobb en varias instancias de sueños (donde elementos, cuadros y situaciones de lo más extravagantes son completa y letalmente lógicas y naturales), en busca de una solución para las constantes apariciones de su esposa (¿o su espectro?).


Los personajes están magistralmente construidos por dos directores-autores que manifiestan expertíz en dotar de motivaciones psicológicas y metas no solamente a los protagonistas, sino a secundarios que superan el encasillamiento del típico villano: Jean Yanne como Decourt y Cillian Murphy como Fischer Jr. Decourt, tan despreciable como humano, contrasta con la frialdad letal con que Thenier va completando su plan. Fischer, hijo de otra "bestia", es constantemente manipulado por Cobb y sus colaboradores a un nivel que nos inspira simpatía. Mucho se podría decir de Mal, la esposa muerta (Marion Cotillard, capaz de sobresaltarnos con una sola mirada gélida) que acecha cada una de las incursiones de Cobb en mentes ajenas, pero es la expresión del propio Cobb, un inesperado cargo de conciencia, inmanejable, monstruoso.

Así que, volviendo al inicio de la charla con Thenier y Cobb, juzgar si ceder o no a la compasión y tratar de resolver si una culpa es o no justificada, dos tareas pendientes que tal vez puedan llevarse a cabo en la vigilia o, si ud. no tiene tiempo por razones laborales o de fondo, tranquilamente durante el sueño.

Dedicado a Claude Chabrol, que falleció hoy 12 de septiembre de 2010

Dario Lavia



Notas:
1: ¡Que detallecito de cásting! El hijo de Thenier y el hijo de Decourt son interpretados por actores que parecen ser hermanos entre si.

domingo, 15 de agosto de 2010

Sueño Negro y The Human Centipede

THE BLACK SLEEP (Sueño Negro-1956) de Reginald LeBorg
THE HUMAN CENTIPEDE (FIRST SEQUENCE) (2009) de Tom Six



El Doctor Cadman (Basil Rathbone) vive en un castillo en el que investiga los misterios del cerebro humano, sirviéndose para ello de una droga india denominada "Sueño Negro", que sume al paciente en un letargo similar a la muerte. La única limitación es que debe aplicar un antídoto a las 12 horas, so riesgo de no volver a despertar jamás. Cadman rescata a un antiguo estudiante (Herbert Rudley) que, presa de una falsa acusación de asesinato, está por ser ejecutado. La condición que le impone el doctor es que preste colaboración en sus experimentos y operaciones, sobre pacientes a los que aplica el "Sueño Negro" para insensibilizarlos.


El Doctor Heiter vive en un chalet en medio de un bosque en Alemania en que investiga los misterios de la anatomía, los siameses, sus separaciones y sus potenciales uniones. Una noche de tormenta dos turistas norteamericanas cuyo auto sufre desperfectos y se ven obligadas a huir de un conductor que les hace propuestas puercas, tocan en la puerta del Dr. Heiter y solicitan ayuda. Heiter las narcotiza y las secuestra, anunciándoles que pretende utilizarlas en un experimento aberrante que consiste en unir sus aparatos digestivos a los de un cautivo japonés.

¿Cuál es el propósito de Cadman? El cerebro es el centro de control perfecto, donde cada pliego o ranura tiene dominio sobre una función asociada del organismo. La única manera de descubrirlo es abrir la caja craneana del paciente (adormilado con "Sueño Negro") e ir tocando, a prueba y error. Y justamente, el error es aquello en lo que Cadman se destaca, con un sótano lleno de "errores".

¿Cuál es el propósito de Heiter? Cirujano especialista en separar siameses durante toda su vida, en el ocaso Heiter realiza todo un movimiento retrógrado, y pretende crear un ciempiés humano. Para ello ha realizado una malograda prueba con sus tres rottweiler. Pero el desafío mayor es unir a seres humanos, las bocas de unos a los anos de otros. ¿Y qué mejor lugar para realizar la intervención que el sótano?

Tras el aporte científico que Cadman supone está haciendo a la posteridad, un fin más humano y comprensible anima sus experimentos. Su esposa depende de que el galeno encuentre el centro cerebral de control de la conciencia para poder despertar del pronunciado estado vegetativo que la ha tenido postrada en los últimos años.

Heiter, por su parte, explica simplemente que no le "gustan los seres humanos", y tal vez una excelente manera de conjurar ese disgusto sea haciendo daño irreparable a personas completamente desconocidas.

Algunos de los experimentos fallidos de Cadman pululan en su mansión. El mayordomo Casimir, mudo y loco, es uno de ellos. El antiguo Dr. Munroe, ahora convertido en el bestial Mungo, un mastodóntico prestamista y un loco que se cree caballero cruzado son otros.

El experimento de Heiter, un monstruo de seis brazos y seis piernas, repta por la escalera, sale al parque, come, defeca y vuelve a comer. Es amaestrado y humillado a niveles abismales.

¿Nos inducen estas películas aberrantes alguna inquietud rescatable? ¿Es el cerebro una parte del sistema nervioso o un órgano sexual, el más prominente y oculto de todos? ¿Es la coprofagia la última y más compleja perversión sexual humana o una aberración enfermiza? La mente se alimenta de información, sensaciones y sentimientos. El organismo, a través del sistema digestivo, de lo que come o bebe. Ambos desechan aquello que no le sirve. Un pueblo, una ciudad, una sociedad, está segmentada por diferencias sociales, ideológicas, intelectuales, raciales, religiosas, etc. Si estas divisiones nos asemejan a un ciempiés, ¿qué nos asegura que la materia prima con que unos se nutren no sea la escoria de otros?

Desearía culminar con una cita: "Es preferible escribir basura a tener que comerla", dijo el personaje de Marc Price, un escritor de pornografía barata, en una película basura de los años '90, LITTLE DEVILS: THE BIRTH (Pequeños Demonios-1993).

Dedicado a Bela Lugosi

Dario Lavia

viernes, 30 de julio de 2010

El Aprendiz de Hechicero y La Infancia de Iván

CARODEJUV UCEN (El Aprendiz de Hechicero-1978) de Karel Zeman
IVANOVO DIETSTVO (La Infancia de Iván-1962) de Andrei Tarkovsky


El Aprendiz de Hechicero
Nuestra historia se remonta a los inicios del siglo XVIII durante la Gran Guerra del Norte, y nos presenta a Krabat, un huérfano de 14 años que se dedica a holgazanear y mendigar en los prados de Lusacia.

Una voz le llama en sueños a un molino en una villa de las cercanías. Allí irá Krabat, guiado todo el trayecto por un cuervo quien no era otro que un malvado Hechicero, quien le tomará inicialmente como mozo. ¡Cuanto tendrá que trabajar este pillastre! De todos modos, aunque el trabajo era extenuante, se aseguraba techo y comida en un invierno cruel, como suelen serlo por aquellos parajes.

Krabat no es el único que vive en el molino. Doce camas revelarán otras once presencias, quizás muchachos como él. Los doce conforman sin desearlo, una oscura hermandad de aprendices de mago del molinero. Sus inicios en la magia negra resultan pintorescos. Poco camino había recorrido y ya había desarrollado la habilidad de convertirse en cuervo. Con el tiempo, podrá asumir la representación del animal que más le plazca, o le convenga, según la circunstancia.

Una vez al año, el maligno molinero enviaba a sus doce discípulos por las villas aledañas a conseguir dineros, a través de trucos y engaños ingeniosos. Estas salidas le evitaban al astuto Amo el tener que comerciar con vendedores de granos o lidiar con compradores de harina, siendo el molino en realidad, una fachada.

La víspera de Año Nuevo, sucede que Tonda, el mejor amigo de Krabat, muere de un modo inesperado y misterioso. En una contienda de magia, se medirían Tonda y el Amo. Este último sería derrotado, pero resolvería su afrenta infligiéndole traicionera muerte al pobre muchacho. Pasarían los días y las semanas, y con ellas, la inexorable llegada del amor a la vida de Krabat: la Kantorka, una bellísima aldeana a quien "Krabat cuervo" encontrara en una de sus escasas salidas permitidas. Krabat no podrá manifestársele en su forma humana pero ya sabemos como el amor supera los obstáculos con sus particulares modos.

Para la noche del Año Viejo siguiente, será Michal, otro niño, quien morirá bajo circunstancias similares a las de Tonda. Así, Krabat se da cuenta que el molinero se deshace y mata a sus discípulos como parte de un pacto con el Padrino (el mismísimo Diablo) que le permitía conservar a perpetuidad sus poderes a cambio de un niño muerto en las vísperas de cada Año Nuevo.

Krabat desafiará al molinero a un duelo de magia del que saldrá vencedor. Se valdrá de sus conocimientos de magia, de sus experiencias, de su enojo con el Amo, y claro es, del amor de la Kantorka, inspiradora y generadora de todo esto. Nuestra historia se termina con el incendio del molino, del molinero y del Koraktor (el libro negro de hechicería) y con los doce huérfanos recuperando su añorada libertad.

La Infancia de Iván
Otro niño huérfano, Iván, vive y padece su infancia durante la Segunda Guerra Mundial. Con su familia muerta a manos de soldados alemanes, Iván alcanza a escapar hacia las líneas rusas, donde es adoptado por una unidad del Ejército Rojo. Poco tiempo pasaría para que Iván se convierta en un hábil explorador del ejército, tarea que realiza con arrojo y con soltura admirables. Varias veces se cruza tras líneas enemigas, volviendo con información calificada y con su orgullo bien alimentado por experiencias dignas de admiración.

Pero una de esas veces, sería la última. Iván, costilludo, decidido, se prepara como de costumbre, sin exhibir emoción alguna. Parte de madrugada en un pequeño bote reparado a las apuradas, atravesando los esteros de un río casi congelado, pero todavía navegable. Las bengalas surcan el cielo anticipando el inexorable y peligroso amanecer. Cuando Iván pise tierra firme será la última vez que lo veamos con vida.

Ya Iván ha muerto. Una mañana espléndida, en una playa cualquiera, Iván se reencontrará con su madre, con decenas de niños y con su hermanita. Están jugando a las escondidas. Los niños desaparecen, quedando solo nuestro héroe quien contaba con los ojos cerrados. Al encontrar a su hermana escondida tras unas matas, sale corriendo en busca de la meta, ahora libre.

Enlace
Krabat e Iván son exploradores en un contexto de guerra feroz. No lo dijimos antes, pero Krabat será sometido a una prueba truculenta por el Hechicero debiendo rescatar a un noble húngaro que había caído en manos del ejército turco. De esta prueba, Krabat terminaría por decidirse a desafiarlo en el duelo cuyo final es el que ya comentamos.

Ambos son huérfanos; ambas historias nos llegan de la parte más lejana de Europa. Pero no hay dos niños iguales, concepto aplicable también a los indios, los chinos, o las mujeres.

Uno los trata como niños. Después de todo son "los únicos privilegiados". Quizás esta frase la hayamos entendido mal después de todo, como tantas otras... Es cierto, no son adultos; no pueden procurarse para si mismos ni la contención ni los medios materiales de subsistencia (¿o sí?). En esto, los niños comparten el destino de millones de jóvenes, maduros y ancianos: la vida está siempre a disposición de quien quiera verla... y vivirla.

Cambian los tiempos, pero seguimos sin entender de qué se trata el asunto de los niños. Las vacunas, el alimento y el techo, todo pareciera poco pero no lo es. Podrán las circunstancias ser más o menos ventajosas, pero lo que no les puede faltar es su espacio; deben generárselo ellos mismos y debemos respetárselo. Si no puede ser en la casa, mejor; que sea en el parque, arriba de algún árbol bien alto o investigando en una casa abandonada o en un baldío. O mejor aún, el espacio sideral que espera ser surcado con una nave galáctica equipada con rayos gamma. Un niño que no tiene imaginación, que no trepa un buen árbol, que no se ha agarrado a tortazos, que nunca miente, que acepta todo lo que se le dice y lo que se le pide, es un niño infeliz. La guerra o la esclavitud, para el caso de Krabat e Iván, sirvieron de escenario donde dos muchachitos desarrollaron y aguzaron su ingenio, primero para sobrevivir, y luego para ser libres. Porque cuando uno es grande, no sabe bien que hacer con la libertad. Pero cuando uno es niño, no necesita leer ningún libro sobre el respecto.

Estas dos historias parecen fantasiosas. Niños envueltos en asuntos tan graves y que desarrollan sus propios caminos entre el laberinto enmarañado de incongruencias que puede presentar una guerra, nos dan una perspectiva saludable acerca de la verdadera naturaleza del propio niño para desarrollarse por si mismo. ¿Qué si precisa ayuda? ¿Y Ud. acaso no la precisa?. El niño, en tanto humano, siempre necesitará de ayuda sencilla, mínima e indispensable. Otra cosa es abortarle el crecimiento, volverlos tontitos maleables y, por supuesto, de poca o ninguna conflictividad.

Los doce años, un perfecto momento para arrancar la vida, ya sea para dilapidarla, para gastarla de a poco, para emprenderla a empellones, para pensarla, para sufrirla, para vivirla.

De ésto tratan estas dos perlas. Si Ud. ya pasó la niñez, haga el favor de no entorpecer a quienes la están pasando. Volar, sentir, correr hasta morirse, jugar, reír, mentir, hacer trampas, luchar... son todas cosas y aspectos que muestran un costado lúdico que el ser humano no comparte con ninguna otra especie animal.

¿O acaso la vida misma es otra cosa que un mero, difícil y hermoso juego?

Patricio Flores

jueves, 15 de julio de 2010

La Guerra del Cerdo y Fuga en el Siglo XXIII

LA GUERRA DEL CERDO (1975) de Leopoldo Torre Nilsson
LOGAN'S RUN (Fuga en el Siglo XXIII-1976) de Michael Anderson

«Los jóvenes nos atacan porque tienen miedo del viejo que llevan dentro
Como comenzó todo...
En 1969 tuvo lugar en Buenos Aires un sórdido incidente conocido como "La Guerra del Cerdo". Del mismo solo quedó, como vestigio, el diario de uno de los protagonistas. A pesar que en la narración preliminar de la película se hace esta mención, durante el metraje no hay ningún diario (salvo los que vende un viejo canillita que luego es molido a golpes por una turba). La película se inicia con una eterna cola de jubilados que aguarda el cobro. La "Guerra del Cerdo" consiste en un movimiento de jóvenes iracundos que, guiados por conceptos e ideales, recorren las calles por las noches, torturando o matando ancianos, quienes por su estado pasivo, son considerados "cerdos": personas que no aportan ningún beneficio para la sociedad, sino que son cargas, despojos que hay que eliminar. Ante esta premisa, uno puede oponer el preconcepto de que ancianidad equivale a sabiduría, experiencia, sensatez, madurez... sin embargo, ninguno de los ancianos del filme tiene alguna de esas virtudes. El protagonista de esta historia, Don Isidoro (un soberbio José Slavin), es un hombre maduro que está en la llamada "zona gris": hace rato que no es joven, pero tampoco es viejo. Su postura ante los hechos que presencia es de pasividad, de paciencia, y de comprensión, especialmente porque su hijo (Víctor Laplace) es integrante de la camarilla juvenil. Sin embargo, Don Isidoro nunca llega a tomar un rol activo, no aspira a organizar alguna defensa, ni siquiera hacer una denuncia a la policía... Nada. Sus amigos, los "muchachos" del café, algunos más viejos que otros, observan hechos de violencia y comparten el miedo de ser las próximas víctimas, pero no dejan de reunirse para jugar al truco y tomarse una cañita. Ninguno de ellos hace nada para defenderse, y cuando uno a uno van muriendo, siendo atacados o secuestrados, los que quedan tratan de pasar desapercibidos para no atraer la atención y posterior ira de los jóvenes. Estos elementos, tomados de la novela "Diario de la Guerra del Cerdo" (1969), de Adolfo Bioy Casares, están bien postulados en la película. De hecho, los mejores diálogos son aquellos que se reproducen textuales del libro: "Los jóvenes nos atacan porque tienen miedo del viejo que llevan dentro," dice en un momento Don Isidoro.
«...las personas que cumplen 30 años deben sacrificarse en un sombrío juego llamado "el Carrusel" que oficia como mecanismo de control poblacional
Como terminaría todo...
Esta versión de la novela de 1967 de William Nolan y George Clayton Johnson imagina un futuro distópico y contradictorio. La vida en el año 2274 no puede ser más terrible para la gente mayor: a través de un dispositivo de cristal instalado en las palmas de sus manos, las personas que cumplen 30 años deben sacrificarse en un sombrío juego llamado "el Carrusel" que oficia como mecanismo de control poblacional. Todos viven en una ciudad sellada y aislada del mundo exterior, bajo un "domo" que asegura provisión de todo lo necesario para vivir bien y sirve a la vez como protección de una atmósfera externa envenenada por quien sabe que contienda apocalíptica. A veces, quienes llegan a la edad límite osan rebelarse y se tornan en fugitivos, pretendiendo alcanzar un lugar denominado "Santuario". Para desalentar estas conductas, hay una especie de policías de elite que tienen como misión perseguir y liquidar a los fugitivos. Uno de ellos, Logan 5 (Michael York), de 26 años, es encomendado por la computadora central para encontrar y destruir ese Santuario, lo cual no podrá hacer si no sale de la ciudad. La computadora procede provocando la alteración del cristal de Logan, que ahora aparece como si tuviera 30 años. Afrontando el exterminio en el Carrrusel, Logan se convierte realmente en fugitivo y es perseguido por su otrora colega Francis 7 (Richard Jordan). Logan también se involucra con Jessica 6 (Jenny Agutter), una chica que trabaja para una organización clandestina que se dedica a ayudar a todos los fugitivos. Tras varias alternativas, llegan por fin al Santuario, que resulta ser una Washington D.C. desvencijada y abandonada en la que se topan con una persona vieja (Peter Ustinov). ¿Se animará Logan a regresar a la Ciudad de los Domos y explicar a todos que es posible vivir fuera y madurar hasta ser anciano, a pesar que ello implique un cimbronazo al sistema?

Enlace
A veces distintos autores que no tienen relación o conocimiento entre si, sueñan argumentos similares en diversas partes del mundo y lo vuelcan en obras que, un observador posterior podría analizar conjuntamente como parte de una misma línea de evolución. En este caso, Bioy Casares nos plantea un hecho sórdido, "la Guerra del Cerdo", que bien pudo ser la semilla ideológica, décadas más tarde, de la nueva sociedad del futuro pergeñada por Nolan y Johnson. Los films de esta noche tienen como enlace uno similar al ya planteado en un díptico anterior, es decir, dos películas aisladas que potencialmente plantean diferentes etapas de un mismo proceso evolutivo.

Creemos que en el siglo XX se propulsó la resolución del problema de los ancianos, con sus aportes jubilatorios y sus obras sociales de atención médica. Este detalle nos permite ir al epílogo del enlace que es una interesante y metafórica segunda lectura sobre ese grupo de jóvenes intentando quitar fuera de juego a todo aquel identificado como viejo decrépito. Si reemplazamos la magnitud cronológica por ideológica, entonces tenemos una figuración del conflicto que se extendió en el país durante los años '70. La guerra entre la ideología nueva y vieja tendría un round poco después del estreno de la versión fílmica de la novela, en 1976. Es el momento en que, siguiendo la figura, se avecina la venganza de los Cerdos contra los jóvenes. Más de tres décadas después, mientras aún se producen repercusiones judiciales y políticas de tal enfrentamiento y aún sorteamos devaneos de estas ideologías nuevas y viejas, los "Cerdos" (ahora nos referimos a los ancianos cronológicos), siguen haciendo colas a la intemperie y el poder de turno les sigue postergando aumentos [1]. Se trata de una auténtica ficción distópica que ni Nolan ni Clayton Johnson pudieron imaginar, el acto de violencia moral, psicológica y física contra el ser humano en la ancianidad, segunda etapa de mayor indefensión de toda la vida (siendo la primera la infancia), una lamentable realidad.

Y ahora un post-enlace dedicado al Lic. Flores (que lo sugirió). El cambio, hemos visto en nuestro díptico previo, es el objetivo que persiguen los revolucionarios y que reprimen los reaccionarios. La línea que los divide es lo nuevo y lo viejo, encolumnándose cada grupo detrás de cada ideal. El problema es que, siendo "nuevo" y "viejo" términos relativos, una concepción nueva puede haber sido el descarte de un pueblo viejo y viceversa. Ahí tiene uds. a los jóvenes que llevan a cabo la "Guerra del Cerdo" que hoy, 40 años después, serían viejos. O a los jóvenes del siglo XXIII que vivían en un sistema en que el envejecimiento estaba impedido por Ley hasta que descubrieron que ser viejo no solo era posible sino hasta vistoso y atractivo.

"El paradigma es el cambio" decía un viejo compañero de la universidad cuyo nombre solo podría revelar por pedido expreso del lector. El cambio trae aparejado ilusión y el desengaño trae aparejado el ansia de otro cambio; el círculo se tornaría en vicioso si no hubiese un momentaneo equilibrio que permita una tolerancia mutua a las fuerzas antagonistas y nos dejen al resto vivir en paz.

Dario Lavia


dedicado a Don Isidoro Vidal



Estados Unidos también debate, indirectamente, el trato a sus ancianos en lo que respecta a la polémica reforma que el presidente Barack Obama propulsa para el complicado sistema de previsión médica, cuyos usuarios mayormente tienden a ser ancianos...

miércoles, 9 de junio de 2010

Historia de Dos Ciudades y La Ola

A TALE OF TWO CITIES (Historia de Dos Ciudades-1935) de Jack Conway
DIE WELLE (La Ola-2008) de Dennis Gansel

«Esta vez no se enfrenta a los flemáticos jueces ingleses sino a las salvajes pantomimas de juicios de la temible Convención.

Dos ciudades, mismos sistemas
La trama sigue las vicisitudes de una joven plebeya francesa, Lucie (Elizabeth Allan), cuyo padre (Henry B. Walthall) es liberado de la Bastilla luego de años de confinamiento. Enamorada de un sensible joven de la nobleza, Charles Darnay (Donald Woods), marchan a Inglaterra para huir de la tormenta que se avecina con la Revolución Francesa. Ahí son víctimas de una conspiración y Darnay es acusado de traición, siendo llevado a juicio y salvado por el sagaz abogado Sydney Carton (el gran gran gran Ronald Colman), que ahoga su desesperanza por la vida en noches de taberna y alcohol. Amigo de la familia de Lucie y Charles, se entera que al regresar a París, nuevamente están en peligro, así que por afecto a Lucie, decide cruzar el Estrecho de Calais y tratar de salvar nuevamente a Charles. Esta vez no se enfrenta a los flemáticos jueces ingleses sino a las salvajes pantomimas de juicios de la temible Convención. En ese ámbito, tras hora y ¾ de metraje y con una amplia gama de personajes secundarios de brillante desenvolvimiento (el aristócrata amoral de Basil Rathbone, el bellaco de Walter Catlett, el humano agente bancario de Claude Gillingwater, la siniestra "Venganza" de Lucille La Verne[1], etc.), surge un enfrentamiento a muerte entre dos antagonistas de lujo: la feroz Mme. De Farge (Blanche Yurka) y la nana de Lucie, Miss Pross (Edna May Oliver). El resultado es una gran secuencia, plena de suspenso y nervio, que se complementa con los cientos de extras de la lujosa y masiva reconstrucción de la toma de la Bastilla y la conmovedora forma en que Sydney Carton encuentra sentido a su vida, que no será novedad para todos aquellos lectores de la novela, pero que sí brinda una espectacular impresión del rango dramático del querido Ronald Colman.

«Experimentar las ventajas y tratar de extraer las desventajas de una dictadura, evaluar las conductas y responder la escéptica pregunta de si un fenómeno como el del III Reich podría volver a darse.

Dos sistemas, misma ciudad
El profesor Wenger (Jürgen Vogel) prevee que la clase de un colega sobre anarquía hará que tal docente revalide su reputación en el seno de un colegio secundario. Así que se propone hacer que su propia clase sobre autocracía sea un éxito y que, fundamentalmente, genere adhesión en su alumnado. En el plazo de tiempo de una semana -5 días de clase y un sábado- el profesor (que ahora se hace llamar Sr. Wenger), logra que la mayoría de los estudiantes participen del "experimento", es decir, transformar temporalmente la clase en una autocracia para observar el fenómeno más allá de la fría lectura de un testimonio o un mero libro de historia. Experimentar las ventajas y tratar de extraer las desventajas de una dictadura, evaluar las conductas y responder la escéptica pregunta de si un fenómeno como el del III Reich podría volver a darse. Wenger propone algunos cambios atractivos. En primer lugar, logra que los chicos utilicen vestimentas similares, ya que el uniforme elimina la diferencia de clases y la individualidad. Reordena los lugares en el salón de clase, ubicando alumnos con buenas notas con otros con calificaciones menores, de manera que unos se ayuden a otros. También promueve el deporte, aduciendo que los totalitarismos siempre los propulsan. Los chicos bautizan el nuevo movimiento como "La Ola", creando un emblema y un saludo propio. Lejos de rechazar cualquier merma de su individualismo, reciben la novedad con los brazos abiertos y se comprometen en el juego. A los pocos días "La Ola" comienza a generar cambios. La unión hace la fuerza, y Tim (Frederick Lau), un chico taciturno y usualmente abusado por los demás, es defendido por sus compañeros mientras que durante un partido de water polo, el equipo de "La Ola" funciona como un frente común, lejos de egoísmos previos. No todos se dejan obnubilar por el fenómeno y la novia de uno de los chicos (Jennifer Ulrich) se separa, inexplicablemente, de sus compañeros que le impiden el ingreso a clase y virtualmente la aislan. Hay algo de violencia, vandalismo y algunos hechos significativos, como la obsesiva militancia de Tim que, a la larga, provocará la tragedia. [2]

Enlace
¡Bienvenidos los cambios! El pasado se nos representa a nuestras espaldas como un horizonte brumoso del que es preciso cambiar para que se ilumine y nos alumbre a todos. Los cambios, para ser aceptados, deben conllevar algo de jaleo, de sangre - en lo posible de los opositores a tal cambio. Eventualmente, cuando fluya la propia, los teóricos del cambio propulsan a tales víctimas como mártires y obtienen el apoyo de la opinión pública (local o extranjera) [3]. Así tenemos a una convención denominada Civilización, que en el Siglo XVIII comienza a hartarse del Absolutismo Monárquico y decide, entre otras cosas, seccionar las cabezas de todos los enemigos de la Revolución, comenzando por la nobleza. ¿Cuál es el horizonte luminoso que persiguen? El de la Democracia, el gobierno de la mayoría y la "libertad, igualdad, fraternidad"...

Ops. Es a lo que esa nueva y actual convención denominada "Civilización" ha llegado, salvo excepciones, en el siglo XXI. Pero claro, encuentre ud. las razones, siempre se busca algo que cambiar. Así tenemos a este pequeño grupo de estudiantes que propulsan una especie de totalitarismo comunitario del que, en primera instancia, solo perciben ventajas. Retroceder de las conquistas que tanta sangre costaron solo se explica con el desconocimiento del rumbo tomado. Y creemos que se trata de un enlace válido que tal vez promueva sanas discusiones y reflexiones sobre ese convención que llamamos "Civilización", que siempre nos parece retrógrada por más ventajas conocidas que gocemos.

Darío Lavia


Dedicado a... ¿a quién más? Sydney Carton




Notas:
La Venganza: Observe ud. la caracterización de la gran Lucille La Verne (fotografía izquierda) y diga si no le recuerda a algún personaje de Disney... ¡Sí, acertó! Fue la actriz en que se basaron para crear a la Bruja Malvada en la eterna Blancanieves.
La "Ola" original -el hecho real en que esta película está basada- no ocurrió en Alemania sino en Estados Unidos y fue llevada a cabo durante unos días en 1967 por el profesor William Ron Jones, con resultados apasionantes en el plano sociológico pero para nada trágicos sino alarmantemente fallidos, viéndose obligado a suspender el juego de manera urgente.
Mártires en el cine: Refresque la memoria, por favor, con el díptico sobre El Fugitivo y La Última Tentación de Cristo.

domingo, 16 de mayo de 2010

Codicia y Rapiña

GREED (Codicia-1924) de Erich Von Stroheim
RAPIÑA (1975) de Carlos Enrique Taboada

El dentista que se perdió
En pos de superar un decadente entorno paterno (Jack Curtis), el joven McTeague (Gibson Gowlands) escapa de un destino como minero dependiente del alcohol e inicia una vida promisoria como dentista en San Francisco. Allí conoce y se enamora de una paciente, Trina (ZaSu Pitts), a quien corteja de acuerdo a las opresivas pero pintorescas costumbres de ese entonces, prestándose a picnics con su familia política encabezada por el desopilante Sr. Sieppe (Chester Conklin). Un día Trina gana $5.000 en la Lotería y, llevada también por la costumbre, deposita dicho monto en el banco, creando una cuenta de ahorro a la que sólo ella tiene acceso. Pasan los años y la relación se deteriora. Todo el dinero que Trina puede escabullir de su marido va a la cuenta de ahorro, mientras la decepción del amor eterno lleva a McTeague al mismo vicio que su padre. Reaparece en antiguo amigo de McTeague, frustrado pretendiente a la mano de Trina, Marcus Schouler (Jean Hersholt) y revela que McTeague no tiene licencia para ejercer odontología. Con esta particular venganza, Schouler consigue que le cierren el negocio a su rival, que solo consigue eventual trabajo como peón y termina viviendo en un cuartucho miserable junto a su esposa, que se ha convertido en una desconocida, un esqueleto viviente que vive solamente para alucinar con el oro que guarda celosamente del conocimiento de todos. En un ataque de furia, McTeague asesina a Trina y huye con el dinero, refugiándose en el Valle de la Muerte, donde Marcus le sigue empeñosamente y donde uno de los dos, o ambos, encontrarán un trágico pero previsible final luego de tantas iniquidades y abominación.

El leñador que se perdió
Porfirio (Ignacio López Tarso) y Ebodio (Germán Robles) son dos leñadores indígenas que se ganan la vida en el monte, talando lo que puedan para llevar pan a sus humildísimos hogares. Porfirio sufre una doble situación crítica. Por un lado, su padre está muy enfermo y por otro, su esposa (Norma Lazareno) está embarazada. Hay un incidente que desencadena una idea en la mente de Porfirio. En la sala de espera del médido, escucha una conversación entre éste y el nuevo maestro que ha llegado al pueblo para trabajar en la escuela. El maestro, joven e idealista, se topa con el escepticismo del veterano galeno, que se pregunta si tendrá algún sentido intentar enseñarles algo a "esas bestias". El médico confiesa haber estado toda su vida en el pueblo, curando enfermos y moribundos, pero cada vez que tiene que traer una criatura al mundo, se pregunta cuál será el objeto de esa vida si tiene chances nulas de progresar. A partir de ese momento, Porfirio se cuestiona todo y se convence que la mejor manera de progresar y darle un futuro promisorio a su hijo, será marchándose de ese lugar maldito. En una de sus salidas laborales, Porfirio observa un avión de pasajeros que cae en lo alto de una sierra. Los restos del vuelo están desparramados y consisten en las valiosas pertenencias de los pasajeros, que inmediatamente se convierten en objeto de saqueo para Porfirio y Ebodio. Cuando se están retirando de la primera incursión, aparecen dos carboneros que pretenden compartir el "botín". Tras una tensa quietud, los leñadores pasan a mejor vida a los carboneros y se traen todo lo que pueden. Las esposas de ambos se encandilan con el dinero y el problema más urgente se presenta cuando las autoridades de gendarmería llegan al sitio del siniestro y encuentran los cadáveres. Es la mejor razón para irse del pueblo aunque para evitar a la policía haya que emprender caminata por un interminable desierto, que tal vez sirva para expurgar el odio y la amargura de vivir sin una esperanza clara.

Enlace
¿Por qué dos historias que ponen en pantalla el lado oscuro del alma humana tendrán que concluir en un lugar tan desolador como un desierto? Dejemos al lector la elaboración de las semejanzas geográficas entre estas dos películas y pasemos a ofrecer el que consideramos enlace válido de la noche, que en esta oportunidad tendrá como basamento ciertos conceptos sociológicos. En un sinfín de películas, especialmente en las del género de misterio [1], hay crímenes que son perpetrados por integrantes de las clases altas, cuando no, la propia aristocracia. La primera lectura es que, tanto autores de libretos como guionistas y directores pertenecían a la clase media o incluso a la clase trabajadora y ficcionalizar escándalos y asesinatos en las altas elites significaba una catarsis para ellos y también para sus pares, los espectadores que se entretenían con el cinematógrafo.

Nuestros dos films de la noche nos presentan descastados como intrigantes y como víctimas. Para la América de los años '10, el esfuerzo de McTeague por superar la herencia paterna implica la extracción de muelas de sus pacientes. A cientos de km al sur del Río Grande, Porfirio intenta superar su propia herencia paterna extrayendo elementos de valor de quienes ya no los necesitan. Pero en vez de insistir en este tipo de analogías preferimos volcarnos a la cuestión que queremos plantear, que no es una afirmación sino una pregunta. El McTeague minero - odontólogo (y luego desempleado) es al sistema social americano casi un equivalente del Porfirio leñador - rapiñero al mexicano. Proletarios, al borde de la marginación, sufren el mismo e irreversible impulso que llevara a la tragedia a tantos nobles e ilustres precedentes. La pregunta es, siguiendo el razonamiento de la ficcionalización por parte de la clase media con objeto de catalizar las injusticias sociales para arriba: ¿constituyen estas historias una autocrítica o un alegato contra las clases desposeídas?

Darío Lavia


Dedicado a Gibson Gowlands e
Ignacio López Tarso...
actores de varias épocas.




Notas
1: Con mayor o menor refinamiento, Sherlock Holmes, Poirot, Philip Marlowe y Bulldog Drummond, por mencionar algunos ejemplos de miles, resuelven casos que involucran a personajes encumbrados, algunos de los cuales están dispuestos a desembolsar miles de libras o dólares por una resolución veloz y confidencial. En todos los casos se sospecha del mayordomo (proletario), pero siempre el responsable es algún empresario, un miembro de la realeza o bien el propio contratante.

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