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sábado, 27 de abril de 2013

Los Ojos del Gato y El Informante

CAT'S EYE (Los Ojos del Gato-1985) de Lewis Teague


Un trío de historias terroríficas inspiradas en cuentos de Stephen King se inicia con "QUITTER'S INC.". A través de un amigo, el fumador empedernido Dick Morrison (James Woods) se entera de un servicio para dejar el vicio, "Quitters Inc". Poco después, Dick se decide a buscar ayuda profesional y concerta una cita con el Sr. Donatti (Alan King), que le incauta todos los atados de cigarrillos que posee, como paso previo para el tratamiento. Ambos ingresan en una sala donde hay un gato comiendo su alimento. Donatti acciona un interruptor que provoca una ligera descarga eléctrica en el piso del salón y el felino pegue un salto de miedo. Esta demostración simil al perro de Pavlov fundamenta su explicación: llegará un momento en que el gato asociará el dolor con el hábito de comer y, por más que tenga ante si un plato suculento, preferirá mantenerse en ayunas a arriesgarse a sufrir otra descarga. A partir de ese momento Dick inicia su tratamiento y comienza a ser vigilado día y noche por personas que, de observarlo fumar nuevamente, serán capaces de castigarlo. Pero claro, no a través de descargas eléctricas, sino con la captura de su esposa y posterior tortura. Son treinta días de "tratamiento", si no consigue dejar de fumar, su propia vida correrá peligro.

THE INSIDER (El Informante / El Dilema-1999) de Michael Mann


¿A qué se dedica el periodista Lowell Bergman (Al Pacino)? El primer rollo de este film nos lo muestra en algún recoveco del Líbano, vendado y siendo escoltado para encontrarse con el líder del movimiento extremista Hezbollah (Cliff Curtis), a quien pretende entrevistar como exclusiva para el programa de la cadena CBS, "60 Minutos", conducido por el genial e incisivo Mike Wallace (Christopher Plummer). ¿Qué problema grave tiene el bioquímico Jeff Wigand (Russell Crowe)? Acaba de ser despedido de su empleo en Brown & Williamson y es obligado a firmar una expansión de su acuerdo de confidencialidad por parte de un ejecutivo (Michael Gambon) que, de no cooperar, lo amenaza con quitarle la obra social e iniciar acciones legales (en la mente del protagonista está la salud de su hija menor, aquejada de asma agudo). Bergman y Wigand se involucran a través de un paquete de documentos relacionados con la firma Philip Morris acerca de las sustancias adictivas que oculta la nicotina. Los interesados en que Wigand permanezca en silencio son los ejecutivos de las principales firmas tabacaleras cuyas corporaciones mantienen un alto nivel de réditos en base al hábito de millones de fumadores norteamericanos. Tras algunas amenazas y encuentros furtivos, Wigand accede a ser entrevistado por Mike Wallace, revelando una historia grave para todos: a través de manipulaciones en laboratorio, Brown & Williamson consiguió una nicotina más rápidamente absorbible por los pulmones, impactando directamente en el sistema nervioso y cerebro. A pesar que estas revelaciones atañen directamente a la Salud Pública, Wallace enfrenta potenciales perjuicios: de emitirse, la cadena CBS podría afrontar un juicio multimillonario por parte de Brown & Williamson que, lógicamente, perjudicaría la inminente venta a la corporación Westinghouse. La única solución viable de emitir la entrevista editada sin los pasajes incriminatorios provoca que Wigand quede acorralado por haber roto su acuerdo y no obtener nada salvo el abandono de su familia y potenciales conflictos legales con sus anteriores empleadores pero, sobre todo, sentirse manipulado por Bergman. ¿Qué chance habrá que la verdad salga a la luz y sea conocida por la opinión pública, entre tanto entramado legal y corporativo?

Enlace



Todo el mundo fuma. En la China Popular, en el África, en la pujante Latinoamérica, la culta Europa y la moderna Norteamérica. Tal hábito, es sencillamente observable, provoca cambios en el organismo del fumador. Un tumor cancerígeno, por ejemplo. Desde un punto de vista malthusiano, el cigarrillo es un excelente regulador poblacional. Sin embargo, en los últimos años las ideas del estabilishment han ido cambiando paulatina pero irreversiblemente. Si vd. ve cualquier película de la década del '40, todos los personajes mayores de edad, en una escena u otra, fuman. En el primer film de esta noche, un personaje en especial fuma compulsivamente hasta que coartan su derecho a hacerlo. Durante los 157 minutos de metraje del segundo film seleccionado, salvo tres figurantes en el fondo del cuadro, absolutamente ningún personaje fuma. El cine, nuevamente, va a la par de la opinión pública y lo políticamente correcto.


Observamos los esfuerzos de los personajes para esclarecer la causa del hábito por el cigarrillo. ¿Es una insatisfecha necesidad oral? ¿Es a causa de las tabacaleras que agregan ingredientes químicos para que el cliente se haga adicto a esa sustancia? ¿Es por status o para evitar ingerir bocadillos entre comidas? ¿Es un buen compañero para mitigar la soledad que se ha extendido como epidemia?


¿Por qué se incurre en el autoritarismo para defender al fumador de si mismo? Muchos fumadores asumen sin problema su destino de obstrucción arterial, pulmones carbonizados y riesgo cancerígeno, a pesar que tengan que ser atendidos por sus hijos o parientes en las largas instancias previas al deceso. En el intento de liberarse de su formidable tabaquismo, James Woods comienza a llenar huecos de afecto con comida (el otro gran flagelo del pueblo norteamericano). Y volverá a caer en "Quitter's" para resolver ese nuevo problema. ¿Es eso lo único que nos lleva a mejorar, el rigor?


El bioquímico Russell Crowe también tiene sus conflictos pero todo queda en un segundo plano a raíz de una encrucijada de intereses corporativos y amenazas judiciales. También en esas encumbradas esferas habrá una mano autoritaria que obligue a que la verdad salga a la luz. ¿Será válido establecer entonces, como digno y arriesgado enlace, una relación entre la verdad y la ausencia de humo? Aliada del aire fresco, la verdad es un diáfano lente que nos permite percibir y formar un juicio acerca de las cosas. ¿Para qué, finalmente, necesitamos fumar? Tal vez para equilibrar el cuadro y que no todo sea claridad prístina y no todo aire fresco. La verdad y las manipulaciones ocultas, el aire fresco y las espesas volutas del cigarrillo, todo eso conforma un justo reflejo del yin-yang que parece presidir todo aquello que existe.

Darío Lavia

Dedicado a mi amiga Carina Rodríguez.

lunes, 28 de diciembre de 2009

El Secreto de sus Ojos y El Nombre de la Rosa

EL SECRETO DE SUS OJOS (2009) de Juan José Campanella
DER NAME DER ROSE (El Nombre de la Rosa-1986) de Jean-Jacques Annaud

Un secreto, muchos ojos
La trama se inicia con una violación seguida de asesinato cuya aberrante escena es enviado a supervisar el empleado de juzgado Benjamin Espósito (Ricardo Darín). El desolado marido, Morales (Pablo Rago), es llamado a declarar y se siguen los procedimientos rutinarios hasta que otro funcionario judicial (Mariano Argento) aparece con el caso resuelto. Arresta a dos obreros bolivianos que, al estar trabajando en la cuadra, se convierten automáticamente en sospechosos. Una confesión firmada bajo tortura enfurece a Espósito que, escándalo mediante, se obsesiona con el caso poniéndose a indagar por su cuenta e involucrando a su compañero Sandoval (Guillermo Francella), un dipsómano que aporta una acertada pista en la búsqueda. Aparece en escena una nueva funcionaria jerárquica, la brillante Irene Menéndez Hastings (Soledad Villamil), por cuyo olfato femenino terminan atrapando al supuesto asesino, un antiguo vecino de la víctima llamado Gómez (Javier Godino). Hay cambios políticos en el país y se forma una célula clandestina parapolicial para reprimir al terrorismo que es apañada por sectores del poder ejecutivo. Gómez es un tipo ideal para responder este extraño llamado de la patria y, como consecuencia, sale por una amnistía política que, inexplicablemente, también libera asesinos... Como si esto fuera poco, la trama se inicia en los años '90 con el intento de un maduro Espósito de contar la historia a través de una novela y su reunión con Irene, su amor imposible. Ella le recomienda ponerse a escribir ya mismo y como resultado tenemos el extenso flashback que larga a mediados de los '70 y que refleja toda la trama salpimentada por algunos hechos luctuosos de la historia argentina.

Muchos nombres, una rosa
Italia, 1327: Dos monjes franciscanos cruzan el paisaje montañoso en medio de épocas medievales, de auténtico oscurantismo y extendida pobreza. El hermano William de Baskerville (Sean Connery) y el joven novicio Adso (Christian Slater) llegan a un monasterio benedictino donde tendrá lugar un interesante debate sobre si la Iglesia debe o no deshacerse de sus riquezas debido a que Cristo fue pobre. Acaba de fallecer un joven hermano, Adelmo de Otranto (Lars Bodin-Jorgensen), de gran recuerdo entre quienes lo trataron. El problema es que Adelmo ha sido llevado con Dios antes de tiempo, tal vez, por mano humana. El abad (Michel Lonsdale) sabe que William de Baskerville, un tipo agudo, es la persona indicada para indagar el asunto y establecer la auténtica causa de muerte, refutando así a varios hermanos que han comenzado a creer que una presencia sobrenatural vaga por el monasterio. ¿Fue caída, suicidio o asesinato? Para peor, Baskerville es puesto en un dilema ya que la otra alternativa de investigación es la no recomendable llamada a la Santa Inquisición. No hay tiempo de que nuestros protagonistas puedan sentar reales que el cadáver de otro monje es hallado en un chiquero de marranos. Mientras unos creen que se trata de la tercera trompeta que anuncia el Apocalipsis bíblico y que el Anticristo verá la luz en esa abadía, Baskerville comienza a sospechar que alguno de los libros secretos guardados en la amplísima biblioteca del monasterio tienen relación con las muertes. En eso llega el temido Bernardo Gui (F. Murray Abraham), Gran Inquisidor designado por el Papado, con toda intención de encontrar herejes y deshacerse de ellos de la manera más espectacular y pedagógica. Pero Baskerville tiene una opinión más racional, más aristotélica: "el paso entre la visión eclesiástica y el frenesí pecador es muy corto", recomienda a Adso y se pone manos a la obra, descubriendo irregularidades entre los hermanos fallecidos ("caricias antinaturales" como pago por el ingreso a la biblioteca secreta), la presencia de arsénico y un punto negro en los dedos de los cadáveres. Por su parte, a poco de investigar, Gui da con sus herejes: el hermano Remigio (Helmut Qualtinger), un jorobado (Ron Perlman) y una joven pastora (Valentina Vargas). ¿Podrá Baskerville salvar a estos inocentes y encontrar al verdadero responsable a tiempo, a pesar que el Abad ha desautorizado su investigación y que Gui corre con la ventaja de la infabilidad?

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Evidentemente esto de descubrir un asesinato no es cosa fácil, pero tampoco tan compleja como uno puede ver en series como CSI, BONES y DEXTER. Así como hay toda una ciencia de la deducción basada en lo racional y en la observación lógica, ¿podría existir un método no racional sobre el cual no solo deducir y sacar conclusiones sino de investigar y dar con el sospechoso? No podemos afirmar tanto pero, en cambio, sabemos que la literatura y el cine de origen anglosajón nos ha atiborrado de ejemplos en que a una investigación lógicamente planteada sucede un descubrimiento de asesinato, explicado de manera lógica, lúcida y verosimil. Sin embargo, otras letras, otras plumas y otras pantallas nos ofrecen otras recetas.

Recetas inverosímiles. Recetas que incluyen la indagatoria en un juzgado que termina con el sospechoso haciendo ostentación sexual frente a una magistrada y evidenciando así su culpabilidad (¡un hito en los anales de la jurisprudencia!). Pero esto no es más delirante que encontrar a un sospechoso que invita sugestivamente a Baskerville o a su pupilo a leer cierto libro que... ¡está envenenado!

Lugares inverosímiles. Lugares en los que puede darse que un asesino juzgado y convicto sea amnistiado por estar afiliado a un partido que necesita elementos como él para disponer de unos cuantos "subversivos que hay dando vueltas", por entonces, infiltrados en la sociedad. O que "sectas" dentro de la Iglesia (una definición un poco dura de las órdenes mencionadas) tengan la libertad de debatir sobre la pobreza del clero cuando nadie en el palacio papal estaría dispuesto por un minuto a aceptarlo ni siquiera a prueba.

Dos investigadores, dos culpables. La investigación de Romano es concluyente sobre la responsabilidad de dos obreros bolivianos (confesión vía tortura), y Espósito, inconforme con esta rápida solución, busca pistas por su cuenta hasta que da con el temible Gómez; lo mismo pasa con Baskerville que empieza investigando antes y debe apresurarse a concluir cuando su rival Gui da con sus tres culpables (confesión vía tortura).

La aguja en el pajar. Es la mejor definición del método que requiere seguir domingo a domingo la campaña del Racing Club de Avellaneda (la pobre campaña de 1975, quinto empezando de abajo) y tratar de individualizar al sospechoso en tribunas ocupadas por miles de adeptos a la "Academia". También es la tarea que afrontan Baskerville y Adso al tratar de ubicar el "libro asesino" en la pobladísima biblioteca de la abadía.

Erudición. Es la desplegada por el escribano Andretta, apasionado de Rácing Club que aporta la explicación de cada uno de los códigos desplegados por Gómez en sus famosas "cartas a su madre". También la despliega William de Baskerville al hablar del segundo libro de poesía de Aristóteles dedicado a la comedia, que pudo o no haber escrito, pero que sirve como trampa para Jorge de Burgos, el bibliotecario ciego de la abadía.

Deducción a través de aseveraciones. Morales afirmó tan categóricamente "¿qué gano metiéndole yo cuatro tiros?" al asesino, que Espósito terminó por convencerse de que no había podido terminar el asunto metiéndole, justamente, cuatro tiros -aunque lo lógico fuera lo contrario: que Gómez ya estaba muerto 25 años atrás. Pero Baskerville también deduce y de su observación concluye que el asesino odia la risa, por que "la risa mata el miedo... y sin miedo no puede haber fe. Sin miedo al diablo... no hay más necesidad de Dios".


¿Cuál era el nombre de la rosa? Nadie parece saberlo, así como tampoco nadie se atreve a asegurar de qué ojos es el secreto (¡aunque hay cada teórico!). Con lo cual, concluyamos con Borges (inspirador de Eco y villano de la obra) que en las letras de su nombre ("Rosa") está la Rosa.

Nos despedimos con una sentencia de Barkerville (tal vez ancestro de un futuro amigo de Sherlock Holmes):

Cuán pacífica sería la vida sin amor, Adso. Cuán segura... cuán tranquila... y cuán aburrida. (William de Baskerville)

Darío Lavia

Dedicado a Eco y Campanella

Sin notas al pie

sábado, 3 de octubre de 2009

Las Alas del Deseo y Cabeza Borradora

Mil mundos conviven dentro de cada ser

WINGS OF DESIRE (1987) Win Wenders
Uno, indivisible, es la niñez. Los otros mundos serán tan variables, ricos y cambiantes como lo sea en esencia su Portador. La gravidez y ese natural afán por superarnos y por superar, serán dos punzantes fiscales que entren y salgan libremente de entre estas esferas sin permiso alguno.

Pero siempre estamos comprometidos, incluso aún a nuestras espaldas, con ciertas realidades dominantes enraizadas a lo telúrico. Podríamos no dormir por dos noches seguidas pero es todo el desafío posible. Hambre, pulsiones de todo orden, muerte. De aquí surgen todo un espectro de imágenes y necesidades que se nos imponen y que son ineludibles.

Mundos que conviven y confrontan. Y mientras esto sucede, se despliega nuestra más íntima esencia. Al distante discernimiento se le opone el rigor de los hechos. Siempre es así.

Ahora, cuando el peso en los elementos de esta relación se invierta, los ángeles... querrán ser humanos.

Damiel y Cassiel son dos ángeles que ahora conversan. Ambos viven en Berlín –su lugar en este mundo- desde el inicio de todos los tiempos cuando la vida salía a los saltos desde el agua.

Damiel le habla de la tremenda fuerza que él presiente conllevan el “aquí y el ahora”. La vida humana, por limitaciones que ofrezca a simple vista, pareciera ser el único modo de apreciar la intensidad que provoca un roce, un beso, mojarse, un buen café.

Los pueblos primitivos que todavía existen nos demuestran el equívoco de otorgar al pensamiento humano primordial lo que llamamos “conceptos simples”: lo primitivo es generalmente lo menos simple. Así con la niñez. “Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas y es cansador para los niños tener que darles siempre y siempre explicaciones”. Así es, Principito.

Vemos en una biblioteca decenas de ángeles que acompañan susurrantes e inspiradores a personas de toda edad que van en búsqueda de saber, de comprender. Damiel se concentra en un lápiz, lo toma, lo estudia y lo desea. “Para vivir solo basta una mirada”. Esa mirada se posará en un circo que se cierra y en una trapecista desempleada y sin casa.

“Solo los caminos romanos llevan a alguna parte. Solo los caminos antiguos”. Al ras y a pie. Y claro es: “siempre es cuestión de caminar lo suficiente”. Así es, Gato sonriente.

ERASERHEAD(1977) David Lynch
Una ciudad devastada. Allá vemos a Henry, un linotipista, caminando hacia su hogar refugio. Justo enfrente a su departamento vive “Ella”, una espléndida y sensual vecina. Pero Henry ya tiene novia: Mary.

Henry al igual que como actuamos casi todos los mortales, rehuirá de “Ella” para refugiarse en Mary. Pero esto no le asegurará gran cosa. Y así un buen día Mary será mamá. El nuevo miembro de la familia será un bebé mutante, y madre y bebé se mudarán al refugio de Henry.

Henry, agobiado, logra concentrarse y encontrar un hueco entre los barrotes de su estufa radiador. Por ahí pasarán cosas. Descubrirá a “la mujer del radiador” quien mata sin culpas las larvas de niños mutantes que le caen desde el techo del proscenio en donde actúa, canta y mora.

Ahora sí; Henry ya tiene todo lo que necesita para abstraerse a sus anchas. Pero el bebé llora demasiado, y Mary decide darle a Henry toda una lección práctica de la vida: se fue cansada de no poder dormir como ella merece.

Henry ahora divide su atención entre el trabajo, la estufa, y el pequeño mutante quien a poco de sanado de una extraña afección, da muestras de un sarcasmo impropio de los bebés humanos.

“La vida es una herida absurda” (Cátulo Castillo y Aníbal Carmelo Troilo)
Por si en el escenario de la realidad le faltara algo a nuestro amigo, la vecina decide dar pasos en concreto. Entrará al departamento refugio y se amarán, con un ojo puesto en los sexos y el otro en el mutante. Ninguna mujer podría aceptar a un hombre con semejante rémora y rápidamente lo abandonará por un viejito reverdecido y con dinero –otra lección práctica de la vida-.

Henry desbordado, es humillado por la socarronería del bebé. Y lo mata sin más. Y se queda con la mujer del radiador para iniciar una vida venturosa sin tanto agobio. Pero- por un accidente de esos que pasan, Henry pierde la cabeza…para ser más claros, se le cae la cabeza del tronco. Un niño la encontrará en la calle y se la llevará para venderla al único lugar posible: una fábrica de lápices. Con los sesos de Henry se fabricarán las gomas de borrar que acompañan a ciertos lápices que usted y yo conocemos. Pero... ¡no! Todo esto era una pesadilla, y Henry despierta ya sin novia ni bebé y con la cabeza coronando sus hombros y el tronco de su existencia.

Enlace
Es interesante notar que cuando el presente se vuelve agobiante, pasado y futuro dejan de ser canteras y empiezan a ser camastros. Para Damiel, un café, un cigarrillo, la sangre, el amor, el sexo; lo telúrico, lo primitivo en el hombre, se volvía lo único que lo podría justificar. Lo que a Henry le generaba hastío, Damiel lo buscaba hasta la desesperación.

Su contemplación distante y certera, su sutil voz acompañando a sufrientes y niños ya no lo satisfacía. Quería tocarlos, fumar un cigarrillo junto a ellos, no “inspirarlos” sino amarlos, tenerlos.

Encontró a su amada trapecista y estrechamente unidos iniciarán un derrotero digno de un Odiseo. Como su vida o la mía lo son: una Gesta.

Henry anhela vivir sin sufrir. No recibe ayuda, solo recibe cargas. Nunca hubo dioses que se apiaden de tales seres (Henry ni lo intuye ni lo sabe). Matará al bebé como alguna vez Clemence matará al gato de su marido: para comprobar funestamente que a falta de gatos aparecen las liebres [*]

Lo cercano lo asfixia, lo abruma. Su novia estaba bien para él, pero vivir a su lado no era lo mismo que visitarla algunas noches. La distancia pone claridad, es lo deseable, es la clave. La distancia de Damiel y el agobio de Henry. Artemisa o Atenea: no se puede tener dos mujeres ni dos diosas bajo el mismo techo. Es demasiado para los hombres y para los ángeles.

Patricio Flores

NOTA: LE CHAT filme de Pierre Granier-Deferre.

La yapa

Recita Rubén Blades en su “Todo es según el color”

Todo es según el color
Del cristal con que se mira
Unos tienen dinero a montón
Y otros solo dolor en la vida

Cuando es noche allá en el Japón
Por acá todavía es de día
Cortado del mismo pan
el pan que aquel no comía
Es el mismo pan que el de atrás recogía

En la vida encuentro tipos que creen que todo lo saben
Y no encuentran cerradura
En donde poner su llave


Recita Ovidio en su “Metamorfosis” en el capítulo “Los orígenes del mundo” lo siguiente:
“Ningún Titán proporcionaba luces al mundo…y así como es cierto que allí había tierra, mar y aire, de igual modo la tierra no era fija, las aguas no eran navegables, el aire desprovisto de luz: para nadie permanecía su propia figura y los unos obstaculizaban a los otros, porque en un solo cuerpo la frialdad luchaba con el calor, la humedad con lo seco, las cosas blandas con las duras, las que tenían peso con las que carecían de él”.

domingo, 30 de agosto de 2009

Pink Floyd - The Wall y Doce Hombres en Pugna

“En algún recodo de tu encierro puede haber una luz, una hendidura. El camino es fatal, como las flechas. Pero en las grietas está Dios, que acecha” (1)

Pink Floyd The Wall (1981) de Alan Parker
Pink es un joven y aclamado artista de rock enmarañado en cuestiones existenciales. Busca evadirse, volverse feto, niño, refugiarse en el útero materno. Pero mientras camina en su viaje hacia el centro de la vida, imágenes de una niñez ya olvidadas le hacen ver que las cosas no eran mejores antes. Intuye que tampoco nunca lo serán. No halla sosiego en su niñez, niñez signada por la prematura muerte de su padre durante la segunda guerra así como por una madre asfixiante y sumida en depresión. Pero no es todo. La frazada que debería cobijarlo y ocultarlo por completo a lo largo de su regresión, está roída, apolillada. Y por entre los agujeros, se cuela la presencia de sus fans, la estúpida e irritante mueca de su representante, y todos y cada uno de los rostros de la violencia... violencia Siglo XX, violencia de soldados que se ocultan en trincheras fuera de los hogares y dentro de los televisores; violencia de maestros, de padres y de niños... Pero sigue retrocediendo. Hace rato que dejó atrás su casamiento, escala obligada en el camino de la vida... ya pasó por la escuela, y ya se ve a si mismo bebé. Falta cada vez menos.

Nota con asombro que a lo largo y al costado del camino subyace un elemento otrora indiferente más ahora constituido en un verdadero interrogante: un muro. Un interminable e inexpugnable muro de ladrillos de piedra. Al tomar conciencia, no podrá evitar el agobio que éste muro le provoca. Podrá vadearlo –piensa nuestro amigo- solo retrocediendo hasta el mismo día de su construcción. Descubrirá para su desconsuelo que este Muro puede adoptar formas diversas. Puede ser tal como se lo vé, o puede cerrarse mágicamente a modo de una bacinica con él mismo en el fondo, y dejarlo rápidamente sometido y a expensas de una terrorífica vagina gigante.

Pink seguirá insistiendo y retrocediendo hasta llegar al origen de todo, al “hombre pupa”. Cuando la pupa se abra, Pink será un dictador.

12 Angry Men (Doce Hombres en Pugna-1957) de Sidney Lumet
Un hombre acaba de ser muerto a puñaladas aparentemente por la mano de su hijo. La historia nos lleva al juzgado y a la voz del juez advirtiendo al jurado acerca de la importancia de hallar consenso y unanimidad en un veredicto que puede conllevar un destino fatal. O sea, la historia nos obliga a reconstruir un juicio que jamás veremos sino solo a través de las deliberaciones de los doce miembros que componen el jurado. Todo parece indicar que estamos ante un caso de rencilla doméstica y muerte. Pero un hombre, el jurado nº 8, piensa que al menos por una cuestión simple de conciencia, deberían exponer el caso entre ellos una vez más para ver si en el repaso podrá elucidarse el asunto de otro modo o al menos encontrarse una duda razonable que exima al joven de expiar la vida de su padre con la suya propia.

Y lo que empezó siendo un mero ejercicio de responsabilidad cívica, terminará haciendo ver a todos cuan distintos pueden ser algunos asuntos de lo que dictan las apariencias; cuan insensatos –y peligrosos- suelen ser los juicios de valor cuando no se los exponen a discusión; y cuan desaprensivos son los hombres por naturaleza. El jurado terminará absolviendo al joven: “revisionar” es un bello ornamento de la madurez.

Enlace
Alguna vez afirmamos desde el corifeo, que “toda tragedia se resume a uno solo”. La historia de Pink es fiel reflejo de una serie de acontecimientos que signaran oportunamente a toda una generación. Cada generación tiene sus propios monstruos así como sus propios ideales. Cada uno libra sus propias batallas dentro de su propia guerra. El monstruo –el de afuera y el de adentro- vive mutando, se alimenta de cambios. “Es” los cambios. Queremos asirlo, definirlo, encuadrarlo y dominarlo. No podemos. No sabemos cual es su naturaleza. Nunca lo sabremos. Así también con la religión, las ciencias, el mar, el hombre mismo. “Reconocernos” en lo que somos hoy y ahora es un simplismo y tiene sus consecuencias. El no contemplar la inexorabilidad del cambio suele transformarnos en seres predecibles, ocres, obtusos, poca cosa. No somos una foto; somos una larga novela. No es extraño que estos temas generen zozobra en ciertas almas. Sabemos que cambiamos. Es suficiente.


En el escenario de Pink conviven representaciones contradictorias, deseos prohibidos, sentimientos tan ambivalentes como sádicos, o dicho de otro modo, este Pink era todo un “ser humano”. El asunto (la experiencia siempre es una diosa amiga) es que la salida del agobio, el sol, está ahí, a la mano, siempre. Un muro podrá obstruirnos su visión, pero es todo lo que puede hacer. Para algunos es demasiado.
A veces este sol es comparable a la aceptación sin más de nosotros por nosotros mismos.

El anónimo joven (¿parricida?) probablemente no tendría semejantes disquisiciones. Su modesta condición social, el clima de riñas permanentes tanto en el barrio como con su propio padre, quizás le negara algo de eso llamado “introspección”. No lo sabemos. Pero en un final a todo o nada, entendía perfectamente cual era su situación, los lazos débiles que lo mantenían con vida, y su dependencia de la buena conciencia de un grupo de perfectos desconocidos -que, de no ser por el jurado nº8, lo hubieran condenado sin mayores remordimientos-. Sentía la sedosidad y levedad del hilo del que pende toda una vida, la suya propia. No es poca cosa.

Todos somos humanos (2). A veces, ciertas instancias de nuestras vidas referentes a salud, trabajo, desarrollo profesional, penden de la capacidad de observación de los otros, de sus necesidades, de “qué tanto se involucren”, aún de sus caprichos o medianías. Pink buscaba ayuda desesperadamente, pero solo encontraba caos. Su vida no significaba nada para él, y hacía rato le era indiferente también a su entorno. Siempre apoltronado en un sillón de hotel, Pink vivía como aguardando una sentencia inexorable. Y llegó nomás, condenándolo a mudar de personalidad, adoptando una nueva, aparentemente invulnerable. Tan invulnerable como el Muro. O como el Destino.

Patricio Flores, un servidor

En el estribo: La vida bien podría ser un largo juicio, donde aportamos elementos que nos absuelvan o condenen.



Notas
1) “Para una versión del “I King””, de Jorge Luis Borges

El porvenir es tan irrevocable
como el rígido ayer. No hay una cosa
que no sea una letra silenciosa
de la eterna escritura indescifrable
cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja
de su casa ya ha vuelto. Nuestra vida
es la senda futura y recorrida.
Nada nos dice adiós. Nada nos deja.
No te rindas. La ergástula es oscura,
la firme trama es de incesante hierro,
pero en algún recodo de tu encierro
puede haber un descuido, una hendidura.
El camino es fatal como la flecha
pero en las grietas está Dios, que acecha.

2) Extracto del inmortal brindis que ofrece Alfredo en honor a la bella Vittoria en “La Traviata” de Giuseppe Verdi. Son las palabras de Vittoria que, en cierto modo, se sitúan del otro lado del teclado de lo que acabamos de leer de don Jorge Luis.

“Tutto è follia nel mondo
Ciò che non è piacer.
Godiam, fugace e rapido
È il gaudio dell'amore;
È un fior che nasce e muore,
Nè più si può goder”.

“todo en el mundo es locura
salvo el placer.
Alegrémonos
en lo efímero y fugaz
Del amor.
que es una flor que nace y muere
y no siempre se podrá disfrutar”.

Amén.

domingo, 29 de marzo de 2009

El Fugitivo y La Última Tentación de Cristo

THE FUGITIVE (El Fugitivo-1947) de John Ford
THE LAST TEMPTATION OF CHRIST (La Última Tentación de Cristo-1988) de Martin Scorsese

Un drama bíblico en un país revolucionario
Una aldea latinoamericana de un país imaginario: un harapiento sacerdote (Henry Fonda) es descubierto por la atractiva María Dolores (Dolores Del Río) en una iglesia abandonada. El cura confiesa a la mujer que se ha ocultado debido a que es fugitivo de las autoridades que siguen la orden gubernamental de liquidar todo vestigio de religión del pueblo. María Dolores accede a cobijarlo en su casa pero le pide que bautice a todos los niños del pueblo. También aparece el Teniente de policía (Pedro Armendáriz) que amenaza con fusilar a un aldeano inocente si el fugitivo no se presenta. Por último, ingresa en este cuadro un vagabundo abyecto (J. Carrol Naish), que se ofrece conducir al sacerdote a salvo, a la frontera, pero que solo tiene como meta cobrar la recompensa por su cabeza. Entre estos personajes se desarrollará todo un conflicto de características místicas, que incluirán secuencias tensas (la confrontación entre el Teniente y el sacerdote), tragicómicas (el sacerdote perdiendo su vino a manos del gobernador y su extravagante primo), simbólicas (la danza de María ante el Teniente), todas rodeadas de un extraño halo de emotividad, inusual en todo aspecto. Como resultado, el Sacerdote es atrapado por el Teniente y condenado al pelotón de fusilamiento.

Un drama revolucionario en un país bíblico
Jesús (Willem Dafoe) es ante todo, un carpintero judío que construye cruces para los romanos. Luego que Jesús tiene sus primeras experiencias místicas en el desierto su amigo Judas (Harvey Keitel), que en un principio tenía orden de matarlo, termina convirtiéndose en su primer discípulo. La historia del Evangelio está contada con prolijidad y respetando la iconografía tradicional, destacándose del conjunto el vigor de ciertos personajes: Judas, María Magdalena (Barbara Hershey) de quien se insinúa una vieja historia de amor contrariado con Jesús, Saulo (Harry Dean Stanton) a quien vemos asesinando a Lázaro para silenciar toda evidencia de que Jesús era el Mesías (más tarde Saulo se convertiría al cristianismo haciéndose llamar Pablo). Y como broche de oro tenemos la última tentación del Diablo sobre Jesús, en su momento de mayor dolor y duda sobre su real naturaleza, sobre si era Dios su Padre o en realidad era un hombre común que se había sacrificado en la cruz, por una causa perdida. Esta tentación se manifiesta en la forma de un ángel, que salva a Jesús de morir, y le proporciona la felicidad humana, uniéndose en matrimonio con María Magdalena y teniendo una gran familia con muchos hijos. La especulación está mostrada en una excepcional elipsis que da un giro completo, en una conclusión, si bien previsible, pero aún novedosa.

Enlace
Inspirada en "El Poder y la Gloria", novela de Graham Greene (1904-1991), El Fugitivo encendió las iras de la colectividad mexicana (que intentó boicotear el estreno) a pesar que claramente se indica que el país donde su trama ocurre no es México (1). Por su parte, La Última Tentación..., a su vez basada en la novela de Nikos Kazantzákis (1885-1957), también generó revuelos y boicots pero por parte de la grey católica, que consideró insultante la idea de un Jesús viviendo su vida como hombre (a pesar que, según se discurre del argumento, fuese una vida paralela que solo ocurre en la imaginación) (2).

No vamos a hacer hincapie en el hecho de provocar enojo y rechazo en colectividades o segmentos del público (ya que utilizaremos ese enlace en un próximo díptico), pero si queremos señalar las claras similitudes entre los personajes de Henry Fonda y Willem Dafoe en el aspecto de que, llamados a un destino de muerte y gloria, ambos tienen el mismo solaz de paz y salud antes de encarar un final violento que les servirá como justificativo de sus vidas.

¿Qué pasaría si Jesús volviese a vivir? La mitad no lo reconocería como Mesías y lo volvería a crucificar. Pero aquellos que lo reconociesen como tal, también lo terminarían crucificando ante cualquier intento de alejanrse mínimamente de los estrictos principios que la Religión enfatizó durante dos milenios. Por su parte, un cura que se interna en un país donde la religión es un delito, para satisfacer las necesidades espirituales de cientos de fieles, es candidato ideal para el martirio. En pleno siglo XX la idea del mártir es mayormente un elemento útil para quienes viven de enarbolar banderas de ideologías, religiones o propagandas. De ahí que para justificar un martirio, ninguno de los dos personajes (ni Jesús ni el sacerdote) piensan en otra cosa que no sea ellos mismos: ¿Serán capaces de afrontar el desafío de encontrar un sentido a sus existencias -poco antes huecas o insatisfactorias- y regresar para dar una lección de vida muriendo por sus ideas o credos?

La muerte de Jesús trae aparejada automáticamente la difusión de su mensaje (vía los apóstoles) y la muerte del sacerdote fugitivo genera la llegada de un nuevo sacerdote (Mel Ferrer). ¿Hasta cuándo las fuerzas de la represión van a ignorar que matar inocentes genera mártires? ¿Y hasta cuándo las fuerzas insurgentes van a seguir sirviéndose de mártires para imponer sus premisas? Lamento no poder responder, pero es que está por comenzar la misa. Felices Pascuas.

Darío Lavia

Dedicado a los "Judas" J. Carrol Naish y Harvey Keitel

Notas



1: Bueno, al decir verdad la visión en pantalla de Pedro Armendáriz y Dolores del Río precisamente no sugiere otra cosa.
2: Dicha grey tendría su revancha con el polémico filme de Mel Gibson THE PASION OF CHRIST (La Pasión de Cristo-2004).

jueves, 28 de febrero de 2008

Apocalipsis Now y Querelle

APOCALYPSE NOW (Apocalipsis Now-1979) de Francis Ford Coppola y QUERELLE (Querelle-1980) de Rainer Werner Fassbinder

Cada tanto aparece alguien que nos desafía a sopapo limpio a poner en juego nuestros principios, alguien que nos llena de dudas y nos pone a prueba a ver que tan firmes son nuestros cimientos.

“Apocalipse Now” (1979) Francis Ford Coppola
En un lanchón que remonta el Río Nung, penetrando una tupida y enigmática selva sudasiática, el capitán Willard (Martin Sheen) viaja con la extraña y secretísima misión de matar a un superior suyo, el coronel Kurtz.

Kurtz (Marlon Brando), en otro tiempo fiel y destacadísimo oficial del ejército norteamericano, se había desviado de lo señalado... y reescribiendo la Biblia, subyugado y sometido a la exuberante naturaleza y a los residentes de un ríspido paraje camboyano, tornó a mutar hacia dentro, hasta convertirse en Dios.

Ya había intentado el alto mando norteamericano recuperarlo y reinsertarlo en sus filas; también el matarlo y así impedir que uno de los propios se convierta en un enemigo inclasificable y a todas luces mucho peor que "el otro": el Viet-Cong... pero más lo intentaban y más se afirmaba y mitificaba la figura del coronel Kurtz. Era todo un enigma, era un jaque punzante y doloroso provocado ridículamente por un alfil propio, y estaba en las manos del capitán Willard el darle una solución definitiva y rápida. (dicho alfil coronaría con el tiempo y de un modo excepcional en un "Rey verde").

Pero ni se le ocurra pensar, joven, que la tarea era tan sencilla como "ir, ver y matar".

Matar a Dios no es cosa de todos los días, ni tampoco es tarea de soldados... era lógico que Willard dudara de que clase de méritos podría reunir él que lo calificaran para tamaña misión.

Y mientras más se acercaba Willard a su "muelle objetivo", más pequeño éste se tornaba, al tiempo que Kurtz se agigantaba y disipaba fantasmagóricamente adueñándose de cada uno de sus pensamientos: En Willard ahora corre sangre negra bombeada desde el corazón de las tinieblas*.

Turbión de Willard
("Fracaso, muerte segura, 'otro plan que fracasa', mandarán a otro Willard, y a otro... Willard... el Honor, ¿qué valor tiene una medalla? - muerte- la muerte tiene valor en sí misma, no es alegórica como las medallas... pronto seré nadie... ¿y si lo logro?... vendrán hijos y una mujer... merecida gloria a una misión digna de un dios, de otro dios, ¿y Dios?, todos los caminos conducen a Kurtz... ¿y si sobrevivo...? ¿Cómo saldré de aquel lado del espejo? Ya estoy llegando... y es tan pobre o tan miserable el premio como el castigo... me quedo con el castigo como premio, llego hasta su trono, llego... lo mato, vuelvo, lo demás, lo veré cuando llegue el tiempo").

Corolario
Willard llega y mata a Kurtz.

En ajedrez, a ésa circunstancia del juego se le llama "ahogado". No hay ganador.

Querelle (Rainer Werner Fassbinder, 1982)
Puerto de Brest, un barco, el "Vengeur" y toda una tripulación que direcciona sus urgencias sexuales hacia un burdel: "La Feria" -toda la tripulación menos el Teniente Sablon (Franco Nero), quien siendo hombre melancólico y pensante, pasa sus horas libres teorizando acerca del platónico amor que siente por Querelle.

Y Querelle, lejos de toda poesía, es un marino violento, lascivo, asesino y manipulador... Y en el puerto de Brest, Querelle se encontrará con un entorno a su medida.

"La Feria"
Buscando comprador para su opio, Querelle encontrará en el burdel mucho más que solo a un "dealer".

Por empezar, se reencontró con su hermano Robert, amante de la propietaria y madama del burdel Lysianne (Jeanne Moreau); también conoció a Nono (Günther Kaufmann), regente del burdel, moreno inmenso que se cobra las deudas generadas por los dados sometiendo carnalmente a los perdedores (es apropiado acotar que Nono sólo apuesta con marinos); y ni que hablar de Mario (Burkard Driest), un policía cuya imagen imponente y glacial genera espanto y atracción inmediata en Querelle.

Presentados los personajes, veremos a Querelle merodeando, semblanteando, y a poco de relevado el terreno, matando por capricho y a voluntad; lo veremos también sometido carnalmente por Nono y por Mario y también atrayendo y dominando sexualmente a voluntad a Lysianne, en síntesis; lo veremos "en acción".

Y a poco de actuar, será Querelle dueño absoluto del entorno, y como tal, dueño de algunas vidas, vidas que decide acortar por puro placer, o por el ejercicio simple y llano de un derecho natural.

Seblon es quien nos mantiene en equilibrio durante la sucesión de los hechos; Seblon "lo explica" a Querelle, echando luz a tanto capricho, a tanta lujuria, a tanta incontinencia. Lo ama en silencio. Lo contempla en la soledad de su sala de mando; lo venera, no lo toca, lo idealiza.

Y un día, Querelle se rindió ante la firme serenidad de Seblon…

... y ansió por una vez cambiar la adrenalina de la caza mayor por la seguridad y la tranquilidad de una vida apacible, sosegada. Buscó en Seblon aquello que por impropio, no podía encontrar dentro de sí.

"Ahogado" de Querelle
Seblon se negará a romper el hechizo. Lo que nació platónico, debe terminar platónico.

Todo el encanto y fascinación que despertara Querelle en el teniente no podía ni debía nunca contrastarse con la realidad. Era "el sueño de Seblon" y así estaba bien.

Amado y deseado por muchos y sin embargo inmerso en el hastío y en la impunidad del entorno que había generado, Querelle terminará la partida (de su juventud)... en nada, en un "ahogado".

Su relación con su hermano y con Lysianne nunca será algo de valor. No existe en él sentido de familia ni de pertenencia. Querelle es sólo y es único.**

Enlace
Fassbinder / Genet nos tira todas las cartas sobre la mesa. Eso es Querelle, un desparramo de cartas, en donde las reglas del juego cambian caprichosamente pero orientadas a una suerte que – como con los dioses griegos de antaño-, siempre tendrá como destino final el favorecer a los Elegidos.

¿Qué es la realidad? ¿Es ésto que percibimos a diario? ¿Qué tal si fuera Querelle el único que ve las cosas como realmente son? ***

Despojado de toda concepción moral y religiosa, Querelle es un predador salvaje entre víctimas predestinadas, que luchará por mantener su propio espacio entre otros predadores. Sin estatura moral ni intelectual, no aspirará a más que esto. "Todo lo otro" es vanidad ciega, fútil, inservible, debilidad pura.

Kurtz no es Querelle.

Pero ambos someten todo cuanto los rodea; solo que Kurtz terminará sus días sumido en un desprecio absoluto; tan abrumado…que pareciera como si el destino final de los leones no fuera más promisorio ni feliz que el de los antílopes.

Willard era un sacerdote que exponía sus arcanos a un dios... ridículo y patético, pero no inocente. Arriesgaba su vida, o algo más valioso aún: el "sentido" de su vida.

Ya hablamos del "ahogado"... es como hacer tablas pero peor, porque presupone una condición ventajosa tontamente desperdiciada... Willard estaba con vida **** mientras su mente lo agobiaba. Iba derecho hacia el "ahogado" y no podía evitarlo…cuando bajó del lanchón para buscar a Kurtz se quedó en el lanchón para siempre todo su pasado, su fe y su Biblia, y así, desprovisto de todo, se fue a enfrentar a dios, y a matarlo.

Querelle intentó con un golpe desesperado de timón, cambiar su propia naturaleza *****. De haberle salido bien, hubiera sido suerte, pura suerte.

Y así, una partida que a poco de iniciada mostraba claras ventajas hacia su lado del tablero, termina ahogada en un abrupto ataque de conciencia de un jugador que, por haber hecho trampa y violentado toda regla desde el inicio, ahora se niega a terminarla. (Turbión de Querelle******)

Y por si fuera poco con lo expuesto...
Querelle y Kurtz van por todo; Querelle, "ambición pura", por todo lo que cruza en su camino; Kurtz, para confirmar una visión, mejor dicho, una cosmovisión propia y personalísima. Directamente someten y matan, así resuelven todo conflicto que pueda presentárseles, evitando disquisiciones bizantinas o mariconas.

¿Y usted y yo, joven?

Yo al menos, lleno de dudas.

Patricio Flores

A Carlita y a Gastón; y a Hayao Miyasaki.



Notas al pie
* Título de la intensa novela de Joseph Conrad que fuera la base del felm
** Lleva esto al genial personaje de Alain Delon en el felm del genial Jean-Pierre Melville Le Samouraï.
*** Buen punto de partida para discutir con amigos acerca de Platón (en general) y del "paradigma de la línea".
**** Entiéndase por esto un simple "respiraba".
***** ¿Para qué?
****** Me niego a escribirlo, pero lo dejo a conciencia y gusto del lector tan amigo como sufrido

jueves, 24 de mayo de 2007

Fabricantes de Sombras y El Gran Truco

FAT MAN AND THE LITTLE BOY (Fabricantes de Sombras-1989) de Roland Joffe
PRESTIGE (El Gran Truco-2006) de Christopher Nolan


Magos atómicos
En el fragor de la II Guerra Mundial, el Gobierno de los Estados Unidos encomienda al General Leslie Groves (Paul Newman) el denominado "Manhattan Project", es decir la delicada tarea de obtener una Bomba Atómica, un arma que fuera decisiva en el desarrollo de las hostilidades. Hombre de acción y de una decisión férrea, Groves encarga al joven científico Jacob Robert "Oppie" Oppenheimer (Dwight Schultz) la conformación de un equipo de trabajo que, en un ambiente de presión y superación intelectual, deberá lograr el objetivo en un plazo de 19 meses. El lugar de trabajo, Los Alamos, un cuartel perdido en el medio del desierto de New Mexico, se puebla de científicos que investigan y analizan problemas y ecuaciones en grupos, hasta que uno de ellos, apretando una naranja y observando como brotaba el jugo, cae en cuenta que se puede quebrar el átomo a través de una implosión. Este proceso genera una asombrosa liberación de energía de cuya magnitud, hasta ese momento, nadie tiene certeza.

La historia, que figura en los libros y crónicas bélicas, es enriquecida por su director, Roland Joffe, con las motivaciones de cada uno de sus dos personajes principales (las más humanas de Oppie y las más estratégicas de Grover). Cada cual tiene su punto de vista sobre el "device" -como es denominado entre los personajes-, y mientras el militar busca que signifique el final de la Guerra a favor de los Estados Unidos, el científico intenta en un principio que sea solo una amenaza, pero que jamás sea utilizado en el campo de batalla. Una historia paralela ofrece sustancioso interés: Es la del joven académico Michael Merriman (John Cusack), uno de los trabajadores del proyecto, que se enamora de la enfermera Robinson (Laura Dern). Merriman sufre un accidente y es el primer contaminado por radiación (y termina muriendo de una manera dolorosa). A pesar de esta "demostración" de los poderes del átomo, Oppie apoya a Grover en la utilización de la bomba A, y este apoyo es determinante en que el Gobierno autorice la demostración, primero en pleno desierto y luego, durante las trágicas jornadas en las que se arrasaron las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. La película no esgrime ningún mensaje, ni en favor ni para condenar, sino se limita a mostrar una ficcionalización de los hechos históricos.


Magos eléctricos
El mago Robert Angier (Hugh Jackman) muere y se lleva a cabo un juicio para determinar la culpabilidad o no del principal acusado: Borden (Christian Bale). La historia se nos presenta a través del relato del creador de trucos de Angier, Cutter (Michael Caine), quien rememora el origen de la rivalidad entre ambos. Angier y su joven esposa (Piper Perabo) son asistentes de un mago. En una de sus presentaciones, Borden, otro de los asistentes, comete un error y provoca la muerte de la mujer. Luego del entierro, el ex asistente ahora intentando ganarse la vida como mago (bajo el nombre de "el Gran Danton"), jura vengarse de Borden, dando comienzo a un ajedrez de venganzas y retribuciones que incluyen estropear trucos del adversario frente al público y tratar de mejorar los propios merced a secretos ajenos. Luego de varias situaciones, Borden revela que la clave de sus trucos es "Tesla", un científico que desarrolla una serie de experimentos de suma importancia en Norteamérica. El protagonista marcha a entrevistarse con este Tesla (un David Bowie bien caracterizado), ofreciéndole una abultada suma por el dispositivo en el que está trabajando.

A lo largo de varios flashbacks y flashforward, se nos presenta una historia compleja cuya temperatura va aumentando con cada nueva ofensa, y con la inserción de la bella Scarlett Johansson como asistente primero de Angier y luego de Borden. El principal truco con que cada mago intenta superar al otro es el "Hombre Transportado", y a pesar que Borden lo hace de mil maravillas, Angier lo supera gracias a la adquisición de la costosa máquina que Tesla le ha fabricado. Una vez que la trama llega al momento en que había comenzado la película, sigue rumbo al desenlace, mostrándonos que Angier verdaderamente no había muerto (el cadáver que lo reemplaza en la mesa de disecciones es el de un "clon", sí, leyó bien, un clon, fabricado gracias al ingenio milagroso de Tesla) y que Borden no afrontará la horca sino su hermano gemelo (el "secreto" con el que era capaz de realizar el "hombre transportado"). Si no observamos mucho las cuestiones lógicas, la película es un agradable entretenimiento que se permite tejer paralelismos y figuras dentro y fuera de la pantalla.

Enlace
Para ganar, en cualquier orden de la vida, tanto personal, laboral o bélico, no basta con superar al adversario con una leve ventaja. Desde el famoso partido de fútbol en que Boca Jrs. le ganó 11 a 1 a Tigre (y mucho antes también), la Vida nos demuestra que competir, competimos todos, pero ganar, lo que se dice Ganar (así con mayúsculas), gana el que tiene más recursos aplicados al juego y también el que juega con mayor ventaja. Veamos los dos casos paralelos que nos muestran estas películas tan diferentes que nos ha dado la cinematografía norteamericana. En Fabricantes de Sombras, tenemos dos bandos en guerra. Uno ataca con todos los implementos bélicos a la mano (aviones en picado, submarinos de bolsillo, tropas en bicicleta y un etcétera tan amplio como los 10 tomos de la II Guerra Mundial de Sarpe). El otro bando inventa un arma nueva de destrucción masiva que no tiene precedentes. La prueba apresuradamente y la suelta (dos veces, como para que no queden dudas de errores) y motiva la rendición incondicional de la nación perdedora (que ya era perdedora de antes, según hemos visto en un díptico anterior acerca de Banderas de Nuestros Padres).


El esquema se repite en la película de los magos. El agresor japonés es Borden, que "tira la primera piedra", tiene un talento bélico aplicado a la magia superior a su adversario Angier, pero también es más humilde. El "hombre transportado" lo hace, ni más ni menos, que con el método "barato" y natural de tener un hermano gemelo. En cambio Angier, que compensa su leve inferioridad de talento con un suculento presupuesto monetario, no se conforma con utilizar "armas equivalentes" a su contrincante (en su caso, un sosías borrachín), así que apunta a su "Proyecto Manhattan", es decir, a sacudir el tablero con un auténtico Hombre Transportado. Y, merced a la laboriosa gestión de un colega de Oppie, Nicola Tesla, que desarrolla una increíble máquina que en vez de partir la materia, la duplica, la usa para generar un clon por show, y matarlo ocultamente (bajo engaños, suponemos) al final de cada presentación, consiguiendo el más categórico "Hombre Transportado".

Este argumento se ve respaldado por partida doble en cada película. En Fabricantes de Sombras por el enfrentamiento entre Grover y Oppie, cada cual intentando mantener su ideal y, finalmente triunfando la voluntad del militar, que juega con la fuerza pero triunfa con la dialéctica y la presiones psicológicas. En El Gran Truco se repite con el enfrentamiento en segundo plano entre el todopoderoso Edison y Tesla, triunfando el primero y extendiendo su manto monopólico sobre todo posible competidor.

La historia y el cine, nos muestran, conjuntamente, que solo en el deporte amateur lo importante es competir y que para ganar se requiere jugar con ventaja apabullante (o inventar nuevas reglas). El que gana, queda en las estadísticas y... gana.

Darío Lavia

jueves, 22 de marzo de 2007

Bird y La Conquista del Honor

BIRD (Bird-1988) de Clint Eastwood

El felm "se siente"; de eso no caben dudas.

Es eminentemente musical, y Eastwood manejó magistralmente todos los atributos del bebop para retratar a su figura más representativa: Charlie Parker.

Talento, fuerza rítmica, vértigo e improvisación, serán los puentes comunicantes entre la música de Yardbird y este notable felm.

Arranca bien de abajo, de la pobre infancia en la periférica Kansas; y va dando saltos por la adolescencia y la plena juventud del Genio, hasta su muerte, a los 34 años.

Pero va de a saltos…Con buen uso del rubato, Eastwood deja fluir la narración por momentos y vuelve a ajustarla, intercalando momentos menores y mayores de la atormentada vida de Parker. Aquí, el tiempo transcurre libremente por entre aquellas cosas que realmente marcan una vida. Lo que sí es cronológico será la muerte de Bird; ocurre al final; es "el final".

El ver hasta que punto Parker era incomprendido es algo que, además de la admiración natural, despierta genuina empatía entre quienes ven el felm. Parker padece de aquella clase de soledad de quien vive rodeado de seres que lo aprecian, pero no lo comprenden cabalmente*.

Y Bird sufre, y no puede soportar los artificios de músicos mediocres; la medianía de un sistema que no valora las cosas esenciales, la adulación de las multitudes fetichistas y veletas. Será un Juez quien le explique a Parker (ante una súplica del mismo Charlie por no perder su carné de músico profesional): "Sr. Parker, lo que Ud. pide es razonable, pero no es así como funciona el sistema". Y le retiraron el carné de músico; o lo dejaron fuera del sistema, sistema que no funcionaba correctamente con personas como Parker.


Su alter ego debiera haber sido Dizzy Gillespie (¿si?) quien, con los mismos rasgos de genialidad, logró meterse de lleno en este mundo materialista, liderando agrupaciones –luego orquestas- que han sido un éxito desde todos los ángulos posibles.

Hay un diálogo entre ambos en medio del felm; un stacatto que por sí solo vale la película. Charlie quiere saber como puede Dizzie convivir con un medio tan bajo, y Dizzie le responde que "por rebeldía, porque él (Dizzie) hace justamente las cosas que ellos (los blancos) no esperan que haga…Yo soy un Revolucionario, y tu eres un Mártir". Dizzie conocía las reglas, y las usó en su propio provecho…una suerte de "vencerlos con sus propias armas". El tema del negro y del blanco, el genio y la pobreza, la justicia y la miseria…hay que convivir y realizarse dentro de estos parámetros que son tan característicos de toda sociedad humana.

FLAGS OF OUR FATHERS (La Conquista del Honor-2006) de Clint Eastwood

Quizás sea la madurez y la falta de prejuicios lo que más atraiga en los felms de Eastwood. No le teme a la moraleja ni a la burla de quien ve todo siempre "bajo el agua". Tiene algo que decir, y lo dice. Y punto.

Hablar de la tremenda Batalla de Iwo Jima es hablar de uno de los más valorados triunfos de los Marines durante la II Guerra. Digo esto por la envergadura estratégica de la Isla, por la cantidad de muertos de ambos bandos y porque fue el envión necesario para seguir manteniendo la ofensiva bélica norteamericana, en momentos de dudas y de recesión y agotamiento de su economía.

Volvamos a la Guerra, (y pido perdón por la digresión... soy un hombre mayor, y creo que debe introducirse al tema para poder hablar del felm).

Ya Estados Unidos había hecho lo suyo en la retoma de las Filipinas de manos japonesas e iba ahora decidida a tomar Tokio. En este contexto, las Islas de Iwo Jima y Okinawa eran fundamentales ya que constituirían una base sólida para una próxima invasión a la Ciudad del Sol Naciente.

Esta Isla con forma de pata de jamón, tiene en su extremo sur un gran Ojo: el volcán Suribachi. De dominar la altura del volcán, el resto sería cuestión de tiempo. Y hacia allá se dirigieron todos los Marines (unos cien mil); en medio de azufre y lodo, de lava y barro.

Pero los nipones del General Kuribayashi, firmemente emplazados en un complejo sistema de túneles y callejas subterráneas, causaron estragos inimaginables. El valor real de Iwo Jima no estribaba en sus recursos naturales. Era la antesala de Tokio. Era el último bastión; y debía ser inexpugnable. Y así la defendieron.

La victoria con que se selló esta Batalla terminó siendo decisiva. Pero fue otra victoria, la de la propaganda, la que le permitió a Truman recaudar todos los fondos vitales para poder encarar el resto de la Guerra con Japón sin ceder en ninguna de sus aspiraciones.

Y el origen de la propaganda fue una foto. Una foto notable donde se ve a un grupo de marines enarbolando la bandera norteamericana bien alto del monte Suribachi a la vista de propios y ajenos. (todo mortal alguna vez vio esa foto).

Y allá va Eastwood con su cámara y su relato; a mostrarnos (mostrarles) a todos (los norteamericanos) cuanto de real y de valioso, y cuanto de producido y de artificio hubo en tal foto, y posteriormente, en la inmortalización de esa toma.

Parece que nos quiere mostrar "que tanto" tiene una gesta de "heroica" y que tanto tiene de "humana"; y que diferencias existen entre lo que verdaderamente ocurrió y lo que "necesitamos que haya ocurrido así".

El manejo propagandístico de estos actos heroicos evidentemente contrasta con el arrojo y la camaradería que toda Guerra demanda... es como una disociación existente entre los rasgos esenciales de aquellos quienes dirigen y promueven la guerra –dirigentes de Estados- con el de aquellos que simplemente la ejecutan en el campo de batalla.

Asonada acogida tuvieron estos héroes de guerra a la llegada a los Estados Unidos. Recorrieron todo el territorio buscando apoyo económico de la ciudadanía a la causa de la guerra; para descubrir con el tiempo que tendrían que convivir el resto de sus días con el peso en las conciencias de saberse usados y desechados.

Cómo sobrellevó cada uno ese peso es lo que Eastwood nos quiere hacer ver. Lo logró.

Enlace

Alguna vez se desairó a DER UNTERGANG (La Caída) por "humanizar" a Hitler**. Aquí a nadie se le va a ocurrir criticar a FLAG... por humanizar una gesta triunfal. Es evidente que el trato respetuoso de los hechos históricos no debe ofender a nadie. Eastwood no le teme a esto, y por ende, sus felms son como son.

Ningún resultado –por notable que pueda ser- puede validar cosas injustificables…pero eso no exime de la necesidad de una lectura amplia y comprensiva de los hechos.

Charlie Parker no toleraba la realidad…pero Eastwood pareciera decirnos que debemos enfrentarla con los ojos bien abiertos, tal como es (o como se nos representa). Aceptar las cosas como son –o fueron-; tanto las que nos enorgullecen –familia / país- como las que nos avergüenzan. Cada uno puede permitirse dudar de sus próceres; valorándolos en sus virtudes y en sus errores. Lo mismo se aplica a aquellas figuras que el tiempo ha dejado caer en desgracia, pero que alguna vez ejercieron el poder en un marco de complacencia y aceptación generalizadas. Solo el tiempo nos da una dimensión justa de los hechos ***.

Charlie Parker se sintió saturado; no lo toleró, y se dejó morir; Eastwood en cambio, a los sobrevivientes, les regala buenos felms, felms que siempre desafían a dar una nueva vuelta de tuerca sobre todas las cosas; sobretodo aquellas que entran en el terreno de "indiscutibles" y de "intocables".

Patricio Flores

*: En "El Hacedor de Estrellas", O. Stapledon dice: "El hombre sensible (tenía que estar siempre) en guardia. La confianza mutua y la intimidad eran precarias y raras. En este mundo apasionadamente social, la soledad atenazaba el espíritu. La gente buscaba continuamente una unión que nunca se realizaba. Todo el mundo sufría el terror de estar solo consigo mismo; sin embargo, cuando se reunían…estos curiosos seres estaban tan separados unos de otros como las estrellas. Pues todos buscaban en los ojos del prójimo una imagen de si mismos y nunca veían otra cosa. Y si la veían, se sentían ultrajados y asustados".

**: Siempre recomiendo repasar una excelente nota de Don Cerone sobre las lecturas posibles de este felm (Arte, ética, moral, ideología)

***: En todo caso, el ser gobernado por seres violentos, vulgares o grotescos, no deja de ser un reflejo fiel de una sociedad y un tiempo determinados. Cierto es que el "todo" es demasiado complejo; pero bienvenidos sean los felms, los libros…que contribuyen a un genuino despertar de conciencia.

domingo, 24 de diciembre de 2006

El Beso de la Pantera y La Llave Maestra

CAT PEOPLE (El Beso de la Pantera-1982) de Paul Schrader


Cualquier amante del cine recordará el título CAT PEOPLE (La Marca de la Pantera-1942), un felm de los años '40, producido por un tal Val Lewton para la RKO Radio Pictures, y al que se le asigna el mérito de ser el primero de un ciclo que intentó oponerse al típico terror efectista de monstruo enfocando esfuerzo en la insinuación más que en la exhibición del objeto terrorífico. 40 años después, la productora es otra (Universal), el productor es otro (Charles Fries y Jerry Bruckheimer) y la premisa es otra (mostrar lo mostrable). Nuestro díptico de hoy se inicia con CAT PEOPLE (El Beso de la Pantera-1982), de un eventual guionista de piezas maestras de Martin Scorsese llamado Paul Schrader. La película se inicia con unas escenas que rebozan calidad visual y que narran un prólogo ambientado en un pasado tal vez legendario, en el que un pueblo que vive en un territorio sumamente árido es acechado por panteras que son veneradas como seres divinos. Luego, la acción nos transporta al presente, en el que una virginal joven (la siempre atractiva Nastassja Kinski) llega a New Orleans proveniente del exterior y se encuentra con su hermano (el siempre vicioso Malcolm McDowell), un sacerdote evangélico que se muestra demasiado proclive al contacto físico con ella.

Pero sucede que el hermano es un hombre-pantera, que se dedica a asesinar personas bajo cierto influjo maligno. En una de sus correrías queda encerrado en una habitación y es atrapado por el encargado de un zoológico (John Heard), que le conduce a una jaula del parque. Frente a esa misma jaula, al día siguiente, la joven protagonista se dedica a observar y a hacer bocetos. Esa noche el cuidador y ella se conocen, naciendo una simpatía que se convierte rápidamente en amor. Pero la película recién está comenzando a hacer girar sus engranajes, y la pantera-hermano ataca a un cuidador (el siempre simpático Ed Begley Jr.), a quien le devora un brazo. La huída de la pantera del zoo coincide con la reaparición del hermano, esta vez con un agresivo perfil incestuoso, tratando de convencerla de acostarse inmediatamente con él. Por supuesto, ella se niega, provocando una nueva (y definitiva) separación fraternal: él se va a flirtear con una atractiva joven y ella se va de día de campo con el joven cuidador. Pero siguen apilándose víctimas de la pantera hasta que finalmente se entienden las reglas de las metamorfosis. Esta extraña raza de seres gato, se transforman en felino luego de tener relaciones sexuales, teniendo que matar a una persona para volver a tomar forma humana. De esta manera, se entiende que el ardoroso deseo del hermano pantera sea en verdad, una medida de seguridad...

Es cuando la joven protagonista pierde su virginidad en brazos del enamorado cuidador que comprende las posibilidades y limitaciones de su naturaleza y, luego de volverse pantera y de perdonarle la vida a la persona que ama, es que opta (junto con el cuidador) por una "salida negociada", esto es quedarse en estado animal. Este final, que es opuesto al de la película de los '40 (que apuntaba a la fatídica muerte de la protagonista-pantera), es acorde con el perfil ecológico de las nuevas generaciones, y también mejora el sesgo trágico que en el cine han tenido, por ejemplo, los licántropos o los hombres-vampiro.

THE SKELETON KEY (La Llave Maestra-2005) de Iain Softley

Habiendo llegado al desenlace de CAT PEOPLE, pasamos ahora con nuestra segunda película, y nos mudamos de New Orleans a Louisiana, donde se desarrolla THE SKELETON KEY ó La Llave Maestra, un filme cuya protagonista es una enfemera (la joven y bonita Kate Hudson), que acaba de arrepentirse de su último trabajo en un geriátrico, debido a su tendencia a involucrarse con sus pacientes. A lo largo de la trama el director dedica un importante tiempo a explicar que ella ve en cada uno de sus pacientes al padre que perdió sin haberle demostrado amor, de manera que estamos en presencia de un típico trauma que motiva al personaje a tomar tal o cual decisión, en este caso, la de abandonar el hospital para emplearse como enfermera a domicilio. La joven responde un aviso de un abogado (Peter Sarsgaard) y es enviada a una vetusta casona, en el medio del páramo, habitada por la clienta del abogado, una anciana (Gena Rowlands) y su marido inválido (John Hurt). Al ser aceptada por su empleadora, la joven recibe una supuesta llave maestra que abre todas las puertas de la casa.


Pronto (y es que estamos en un felm de terror) es que comienzan a surgir sospechas, miedos y extrañas sensaciones. Pero para abreviar, digamos que la joven enfermera nota que el viejito intenta comunicarle algún mensaje sin que su señora lo perciba, así que, naturalmente, la joven sospecha que la vieja quiere hacerlo morir enseguida para quedarse con la herencia. De la sospecha materialista pasamos al miedo, que se inicia cuando el anciano intenta escapar por el tejado de su casa una terrible noche de borrasca (¡a pesar que estaba paralizado!). Y del miedo pasamos a la sensación de estar en terrenos sobrenaturales, con ciertos detalles que, según una amiga nativa le explica a la enfermera, corresponden a los ritos de "hoodoo" (cuya similitud semántica con Vudú es solo eso, ya que el hoodoo se ocupa del curanderismo mientras que el vudú es una religión). Y bueno, de ahí en más, le comienza a picar el bichito de la curiosidad, y de la típica forma de afrontar situaciones, resumidas con el refrán de que "las brujas no existen, pero que las hay, las hay", pasa a un paulatino convencimiento que termina siendo perjudicial ya que, según nos explica la vieja "para que la magia surta efecto, uno tiene que creer".

La vuelta de tuerca (interesante, por cierto), tiene que ver con dos criados negros, Papa Justify y Mama Cecile, que vivieron 90 años atrás en una plantación y fueron quemados por brujos durante una fiesta de sus patrones blancos. Estos criados, antes de morir, habían perfeccionado un mecanismo de enroque espiritual, que les permitió abandonar sus cuerpos e ingresar en el de los hijos de sus patrones (en tanto que las almas de los niños quedaron confinados en los cuerpos de los criados finalmente quemados en la pira). Estos niños (con las almas y las conciencias negras, claro), heredaron la casa y vivieron recluídos ahí hasta que sus organismos envejecieron. Necesitando un nuevo par de cuerpos para hacer la mencionada transmigración, atrajeron un matrimonio sobre el que se cambiaron y arreglaron una transferencia de la casa, de manera que el matrimonio (hospedando claro a las almas de Papa Justify y Mama Cecile) continuó viviendo en la casa hasta envejecer (los personajes de Rowlands y Hurt), momento en el que atrajeron al abogado (al cuerpo del cual Papa Justify ingresó sin problemas, enviando el alma del pobre muchacho al cuerpo del anciano). Claro, el anciano, debido al supuesto "derrame", no puede revelar lo que sabe. Y, eventualmente, la anciana realiza el ritual, pasando al cuerpo de la joven enfermera (y quedando la anciana, con una embolia cerebral, sin habla y albergando el alma de la enfermera). Semejante transmigración de almas, solo comparable en concepto al ajedrez de intercambios de cerebros que propone el jorobado Ygor en THE GHOST OF FRANKENSTEIN (El Fantasma de Frankenstein-1941), conduce a una resolución que nos deja un sabor fatídico en la boca, aunque con algunos intríngulis para resolver mentalmente.

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Mientras una película muestra un caso más de metamorfosis entre ser humano y animal (que, para simplificar, caratularemos como "Zoofilia"), la otra nos ofrece una fase más de ingreso en sobrenatural terreno de las "correspondencias" (en el significado ocultista de la palabra). Así, un ser humano que sepa como, es capaz de ingresar en el cuerpo de otra persona (previamente evacuando el alma del legítimo ocupante a otro cuerpo). Entre mutación de cuerpos (en CAT PEOPLE) y de almas (en SKELETON KEY), hay un último detalle interesante que es la salida negociada. Ni la primer película liquida a su monstruo (hay que tener mucho desamor para liquidar a una loba tan atractiva como Natassja) ni la segunda logra acabar con el matrimonio de nigromantes (por mucho que le pese a la joven protagonista). De vez en cuando, el mal se las rebusca para sobrevivir en este mundo (de celuloide) tan plagado de justicias y finales felices.

Darío Lavia

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