jueves, 24 de agosto de 2006

Historias Extraordinarias y El Decameron

HISTOIRES EXTRAORDINAIRES (Historias Extraordinarias-1968) de Roger Vadim, Louis Malle y Federico Fellini
IL DECAMERON (El Decámeron-1970) de Pier Paolo Pasolini

Parece que en algún momento de los años '60, algún productor europeo pensó que Roger Corman no podía tener el monopolio de un escritor tan difundido como Edgar Allan Poe. Así es que, tal vez para dar la réplica al ciclo de películas con Vincent Price que inundaban las pantallas mundiales, o bien para subirse a la moda instaurada por dicho ciclo, planeó una superproducción con directores de primera línea y tres cuentos de Poe que no hubieran sido adaptadas previamente. Las historias transcriptas a la pantalla fueron "Metzengerstein", "William Wilson" y "Nunca Apuestes tu Cabeza al Diablo," las cuales fueron dirigidas, respectivamente, por Roger Vadim, Louis Malle y Federico Fellini. Si pudiéramos imaginar tomarle la temperatura a la película con un inusual termómetro capaz de mensurar una nueva medida denominada "grados Poe", veríamos que el primer segmento (con Jane y Peter Fonda como protagonistas) aún no alcanza la temperatura justa, cosa que sí logra con creces el segundo (con un magistral Alain Delon y la siempre sugerente Brigitte Bardot). En tanto que el último segmento rebasa la medida anterior, dejando de marcar "grados Poe" e ingresando en lo que deberíamos llamar "grados Fellini". Dos años después, viendo que todos hacían sus propias versiones de los cuentos de Poe, Pier Paolo Pasolini asumió la responsabilidad de llevar a la pantalla los cuentos de uno de los padres de la literatura italiana (siempre debajo de Dante y Petrarca), el picaresco Giovanni Boccaccio. "El Decameron", una colección de 100 cuentos que, de haber existido librerías en el siglo XIV, habría sido best-seller. Por supuesto que Boccaccio se maneja en un registro que abarca lo cómico y lo obceno, pero sin dejar de lado un costumbrismo que hoy día resulta apasionante. Volviendo a Pasolini, la película resultante es, a pesar de todo lo que un espíritu crítico pueda objetar, con actores no profesionales y episodios resueltos no tan satisfactoriamente, una adaptación válida y equivalente de la obra literaria. De a ratos sobresale la figura de Giotto di Bondone (el pintor más importante que dio paso al Renacimiento, encarnado por el propio Pier Paolo), mientras que lo vemos trabajar y teniendo visiones religiosas. No sabemos si la obra literaria de Poe y la de Boccaccio tienen algún tipo de lazo, sin embargo, estas dos películas mantienen varios, que pasamos a explicar.

Equinos amorosos
En el primer episodio de HISTORIAS..., Jane Fonda provoca la muerte de un joven (Peter Fonda), del que previamente se había enamorado. Ni bien fallece el mancebo, aparece un caballo color azabache, que nuestra protagonista comienza a creer que ha surgido como resultado de la reencarnación del amante muerto. Como contrapartida tenemos el anteúltimo episodio de DECAMERON, en el que Don Giovanni (Vittorio Vittori) afirma tener un hechizo para convertir a la esposa de su amigo en yegua. El pícaro Don Giovanni hace que la buena mujer se desnude frente a su marido, y que se ponga en cuatro. Dado que hay menores de edad entre los lectores, no podemos indicar con todo detalle como es el método para efectuar la transformación, pero aclaremos que el proceso es interrumpido antes que se termine de llevar a cabo.

Réprobos y santos
Vamos al segundo episodio de Poe, con un Alain Delon frío y diabólico, el terrible "William Wilson" (que según el cuento original, es un seudónimo para no ensuciar el buen apellido de la familia que tuvo como vástago al infernal protagonista). Wilson se ha dedicado desde niño a todo tipo de atrocidades, torturas, seducciones y violaciones. Parecería que nadie es capaz de hacerle frente, ni siquiera el cura al que, poco antes de morir, va a confesarse... Por eso termina siendo lógico que el único capaz de derrotar a Wilson sea el propio Wilson, o mejor dicho, su doble. En el Decameron, el equivalente a Wilson es un italiano del sur, un tal Chappeletto (Franco Citti), que durante toda su vida se ha dedicado a seducir lo que venga, robar a quien sea, y aprovecharse de lo que fuera. Chappeletto recibe como encargo ir al norte y cobrar una vieja deuda monetaria. Advertido de no reincidir en sus vicios usuales, Chappeletto, por una vez en su vida, obra de buena fe, pero es engañado, envenenado y asesinado. Sin embargo, Chapuletto termina ganando, porque si bien muere, logra confesar pecados ingenuos a su cura confesor, quien lo absuelve por todos (los pecados menores y también los graves).

Cabezas volantes
Tercer y último bloque de Poe con un soberbio Terence Stamp en el rol de Toby Dammit, un actor shakespeareano que es contratado para actuar en Cinecittà. La tentación que lo ha movido a emprender el viaje es una Ferrari que el productor del filme le ha prometido. Por la noche, debe congraciarse con sus anfitriones asistiendo a una entrega de premios cuya banalidad no podía ser mejor mostrada por la lente inquieta de Federico Fellini. Su perdición llega cuando le dan la llave del ansiado automotor, ya que comienza a recorrer las calles de Roma a una velocidad demasiado peligrosa. Como toda tentación, hay una contrapartida, y es la aparición de una pequeña niña (que para definir bien su aspecto diremos que da la impresión de ser una imagen de la Sadako de RINGU, pero con el color de cabello rubio). En el cuento de Pasolini no tenemos, por supuesto, ninguna Ferrari, pero su equivalente tal vez pueda ser la joven y virginal Lisabetta, que es guardada con celo por sus tres hermanos, jóvenes dueños de una empresa. Esto no impide que el joven obrero Lorenzo, un italiano del sur, conquiste los favores sexuales de la precoz mujer. Cuando los hermanos se enteran, urden un plan para asesinar al chico y enterrarlo en el medio del campo. Las cabezas de Toby y Lorenzo terminan separadas de sus cuerpos, la primera volando por los aires en una arriesgada maniobra, y la segunda, rescatada por la propia Lisabetta y siendo ocultada en una maceta donde planta albahaca, que aromatizará el hogar de los hermanos asesinos. ¿Cómo es que a Poe no se le ocurrió una idea así?

Darío Lavia

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