lunes, 5 de marzo de 2007

Decepción y Samurai del Shogun

ALL THE KING'S MEN (Decepción-1949) de Robert Rossen
YAGYÛ ICHIZOKU NO INBÔ (Samurai del Shogun-1978) de Kinji Fukasaku

Decepción
Nuestra primer película de la noche se inicia con un joven periodista (John Ireland) viajando a un pueblo perdido donde, según llegan los rumores, hay un hombre honesto que se quiere postular como candidato político. Sus comienzos no son muy promisorios, con el hombre, Willie Stark (Broderick Crawford), hablando en una plaza frente a un pequeño grupo de pueblerinos a quienes trata de pregonar un cambio de cuajo del viejo sistema corrupto. Pero, debido a que el pueblo está dominado por viejos comisionados (comandados por un obeso Ralph Dumke), no hay indicios de cambio en el horizonte. De hecho Willie se postula y cae derrotado. Sin embargo, a través de los artículos que el periodista comienza a escribir en su periódico y a raíz de un desgraciado accidente en una escuela, en el que fallecen varios infantes luego del derrumbe de una escalera, la figura del político honesto que pregona contra la corrupción toma un cariz distinto.

Los viejos políticos ven una posibilidad para continuar en el poder, así que al acercarse las elecciones para gobernador del estado, deciden pastorear a Stark, con el objeto de divivir a la oposición. El viejo truco, en el que Willie, aún un novato en política (y aún honesto), cae redondo. De hecho, es una operadora política (Mercedes McCambridge) quien lo desazna a él y al periodista (ahora convertido en mano derecha del candidato). La derrota no desalienta a Willie, quien anuncia a sus amigos haber quedado con la certeza de que ahora sabe como ganar.

Pasan 4 años y Willie, convertido en abogado y experimentado en el arte de la oratoria y del convencimiento, marcha a la mansión del ex juez Stanton (tío de la novia del periodista), para exponer su doctrina y obtener apoyo. Al final de la velada, el nuevamente candidato ofrece al ex juez la presidencia de la corte suprema del estado. Sin embargo, el sobrino del juez, el Doctor Adam Stanton (Shepperd Strudwick) pregunta si es cierto que para esta nueva elección ha pactado con poderosos empresarios, a lo que Willie responde que es verdad, pero que va a utilizar ese apoyo para ascender al poder, luego de lo cual se dedicará a cumplir todas sus promesas al pueblo y a los más relegados. Willie subraya que "del mal surge el bien". "¿Quién decide entre lo bueno y lo malo?", vuelve a preguntar el doctor. "YO" es la única y posible respuesta.

Este diálogo, así de simplista y profundo a la vez, es el que preanuncia lo que vendrá, un Willie electo gobernador por el voto del campo y de la ciudad, saludando desde el balcón al mejor estilo Presidente Perón, y comenzando a adoptar una nueva postura evidentemente opuesta a la anterior, una postura personal cínica e idéntica a aquella contra la cual tanto luchaba desde sus discursos en la plaza del pueblo. Porque el Willie Stark gobernador se dedica a construir publicitadas carreteras, represas, escuelas y hospitales, pero también (por lo bajo) a mantener el status quo de sus corruptos patrocinantes. El drama se gesta lentamente y la tragedia destruye en poco tiempo la familia de Willie, la familia Stanton, al periodista y a su novia.

La película, dirigida por Robert Rossen, que ha sembrado halagos y críticas por igual, es la versión de una novela basada en la vida de un político auténtico, Huey "Kingfish" Long, gobernador y senador que terminó cosido a balazos por un médico cuya hermana supuestamente Kingfish había violado. Más allá de las situaciones melodramáticas, la película emite una poderosa crítica al sistema político que a su vez es un innegable reconocimiento a su necesidad.

Samurai del Shogun
Estamos en el Japón del siglo XVII y la mano maestra del director Kinji Fukasaku nos muestra un mundo feudal de intrigas palaciegas. El anciano Shogun Hidetada muere, sospechosamente envenenado, y de inmediato se plantea el problema de la suceción. Formalmente el heredero debe ser el hijo mayor del Shogun, Iemitsu, pero a la hora de gobernar, la mancha de nacimiento que afea su rostro y su tartamudez le crean desconfianza y por estas razones, muchos apoyan a su hermano menor Tadanaga.

Iemitsu es aconsejado por Yagyu Tajim, su instructor de esgrima (verdadero protagonista de la película), quien asume la responsabilidad de haber envenenado al Shogun, pero en pos de la subida al poder del propio Iemitsu (la escena en que Yagyu, entre reverencias, confiesa al Príncipe que ha matado al Shogun, es terrible). Tadanaga intenta probar que su padre fue asesinado, pero fracasa, ante la terminante negativa de Iemitsu de exhumar el cadáver (no le cuesta mucho esfuerzo plegarse al a conspiración de Yagyu).

Esto provoca una inmediata secesión, y la consiguiente guerra civil, alentada por el Imperio para debilitar el poder de los shogunes. Tadanaga abandona de inmediato el castillo del Shogunado junto a quienes lo respaldan, su madre, varios señores y un representante del Emperador. A partir de ese momento es Yagyu quien toma la iniciativa de dirigir las ofensivas militares y políticas de Iemitsu, logrando atraer al bando de su señor a mercenarios y pobladores del campo por igual. Sin embargo, es su propio hijo Jubei (Sonny Chiba) quien a la larga se sentirá traicionado por sus manejos, y que se rebelará amargamente.

Enlace
Sencillo será, pues, unir estas dos películas de distintas épocas, géneros y países a través del importante tema que subyace de ambos, que es la Alta Política. En la película de Robert Rossen, el honesto Willie Stark recién comienza a participar del "juego" cuando reconoce su propia ingenuidad y entiende que va a tener que mover las mismas piezas que sus veteranos rivales (obtener apoyo pactando con poderosos, dar discursos de barraca, traicionar amigos y abrazar antiguos enemigos). Recién ahí empieza a gravitar en política y, a medida que va generando poder, también destruye a su familia, al periodista, a la novia y a la familia Stanton. Todo tiene sus costos. En el Japón Milenario, según nos muestra Fukasaku, el sistema feudal es diametralmente diferente a la democracia; aún así, la lucha por el poder se juega con idénticas piezas y tablero. De esta manera el intento de Yagyu por consolidar el gobierno de Iemitsu le trae aparejados problemas con los emisarios imperiales, una guerra civil, un alzamiento popular (que primero alienta y luego ordena reprimir) y la enemistad de su propio hijo (el tuerto Jubai). De esta manera, la política en la Democracia Occidental y en el Feudalismo Nipón es más cercana al ajedrez, y términos como "bienestar común", "legalidad" y "educación pública" son reemplazados por "enroque", "sacrificio de peones" y "jaque mate".

Touché Willie Stark, Yagyu y sus discípulos (cada uno, según su propia ideología, inserte los apellidos correspondientes).

Darío Lavia

2 comentarios:

oktomanota dijo...

estos samurai parecen de humor amarillo , jajajaj sobre todo el jefe ,

Anónimo dijo...

Excelente, como siempre tu opinión, sobre los dos filmes. Por ciero Dario, sabes cual era el titulo en español de la película de Crawford, que por cierto se llevó el óscar al mejor actor, pués "El político". Saludos. Pablo

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